PASO POR delante de un escaparate pletórico de botellas de champán Krug y en la parte inferior leo esta frase pegada en el cristal: "El champán sólo se disfruta con moderación". Desde que murió
Saramago que no había escrito nada tan falso ???. El champán es exceso y sólo en el exceso se disfruta de verdad. Krug, Salón, Cristal. Al segundo sorbo ya escucho el eco de unos pasos en el
château. El champán es lujo, antiguo régimen, largos cortinajes, terciopelo color sangre. Ninguna moderación existe en el espíritu del champán.
El champán es lo contrario de la moderación: es el brindis de
La Traviata, la amistad a lo largo o la chica que acabas de conocer y te ha concedido este instante. Se puede beber o no beberlo:pero nunca con moderación, porque en sus burbujas está la esencia misma del exceso, la exaltación de la humanidad, la euforia que nos vuelve invencibles, textura de eternidad. Pedir media botella de champán es de tipo que está en falso. Incluso una botella es demasiado convencional. Yo ya sólo pido a partir de mágnums. El champán es la metáfora de la generosidad.
Ninguna moderación sirvió para apreciar más las cualidades del champán, ninguna mesura nos dió más información sobre él ni nos hizo pasar una noche más sensacional.
Ahora la moda es recomendar en todo moderación, pero es sólo propaganda, mentirosa y zafia, y por mucho que en nuestra sociedad todo se haya relativizado cualquier hombre preparado sabe que solo en el exceso y en la insistencia se entiende el último significado de cada cosa. Son diversas las lecciones del champán, y con una botella no tienes para empezar. Todo hay que conocerlo con euforia, con exceso y sin piedad; si no lo has devorado a golpe de cuchara sopera y hasta encontarte mal, no puedes decir que hayas realmente provado el caviar.
Luego el cuerpo pierde su aguante y ya no podemos vivir como si fuéramos inmortales. Llega la moderación, o más bien la resignación, y entre los análisis y la medicación ya sólo se nos permite un sorbo de lo que fuimos: y recordamos con nostalgia aquel tiempo mágico, aquel fulgor, aquel hablarle de tú a tú a Dios, siempre con una copa de champán en la mano.
No sé como acabaremos ni qué humillaciones tendremos que soportar. Pero los que un día nos dimos a la vida sin cinismo ni reserva y todo lo amamos hasta el final no olvidaremos jamás, por muy viejos que seamos, que la moderación es el pretexto de incapaces, mediocres y
aves de esas del nuevo gay-trinar; y que lo peor que te ocurre llega siempre cuando dejas de beber champán.
Salvador Sostres, periodista gastronómico.
Bueno foreros este articulo lo leí ayer en un diario y me hizo mucha gracia, además como tiene mucho que ver con el glamour de los cruises, por eso os lo pongo para vuestro disfrute.
SALUDOS.