juriperio, he entendido totalmente tus palabras. Está muy claro que era una opinión sin ofensas y que todos tenemos que mejorar a veces.
Os cuento un poco nuestra extensión:
En Varadero teníamos el hotel Barceló Solymar. Nada más entrar al hotel el calor te tiraba para atrás. De dos habitaciones que teníamos solo estaba preparada una. Nos dijeron que la otra estaría lista antes de las 4 de la tarde (eran las 12'30). Bueno por haremos tiempo.
Decidimos subir a la única habítación que teníamos y en la puerta del ascensor nos encontramos a un pasajero del Holiday que nos estuvo informando que el día anterior un grupo de 40 personas había sido trasladado a otro hotel porque este era horrible. Que él no había querido irse porque no quería volver a hacer las maletas. Estaba muy enfadado y no paraba de hablar de reclamaciones y denuncias y cosas malas del hotel. No queríamos que sus palabras nos influenciaran pues es el barco ya habíamos sido testigos de varios alborotos, por lo que decidimos tomarnos las cosas con tranquilidad y sobre la marcha iríamos viendo. El simple pulsador del ascensor estaba asqueroso, y dentro ya ni os cuento. Lleno de marcas hasta el techo.
La habitación tenía un dedo de polvo, sin contar que los muebles estaban rallados y eran como de piso de alquiler barato. Los 5 mirábamos y no comentábamos nada.
Bajamos al comedor para hacer tiempo y en el comedor no había aire acondicionado. Se nos acerca una camarera y solo por el simple hecho de darle las buenas tardes, se acercó sorprendida y nos preguntó si de verdad eramos españoles. ¡Pues claro! le dijimos. No puede ser, tan simpáticos y españoles. Nos quedamos a cuadros. Realmente hemos tenido trato con mucha gente en el avión, en el barco, en La Habana, y "casi" todo el mundo era muy amable y educado. A lo largo de la comida le preguntamos a la chica que como era el hotel. Se quedó muda por un momento y encogiendo los hombros nos contestó: Por favor, no me meta en un aprieto.
Nos miramos todos, nos levantamos, hicimos reunión y con mucha tranquilidad esperamos en la única habitación que teníamos que se hicieran las 3 de la tarde, hora que según el folleto habría el delegado de Pullmantur en Varadero. A esa hora llamamos por teléfono para ver si abría la oficina (era día feriado) y lo único que le dijimos era que estábamos recién llegados al Solymar y que íbamos para su oficina.
Llegamos a la delegación de Pullmantur, nos recibió un hombre que se llama Carlos. Sin enfados ni gritos le expusimos claramente los hechos:
En La Habana teníamos contratado el Hotel Nacional, no pudimos ir porque habían tenido que meter allí a los que no pudieron ir a Cancún, por lo que nos pusieron en el Hotel Meliá Cohiba. Ningún problema, Meliá Cohiba está muy bien y comprendíamos perfectamente que un huracán cambia los planes. Pero llegar a Varadero y meternos en un hotel que ni tiene aire acondicionado en el comedor... no nos gusta ese hotel y te pedimos que nos cambies a otro.
Carlos ni siquiera nos contestó, descolgó el teléfono y reservó dos habitaciones en el Barceló Marina Palace. Nos informó que la habitación de 3 que teníamos posiblemente la cama adicional sería un plegatín y que el traslado lo teníamos que hacer nosotros por nuestra cuenta. Encantados le dijimos que ningún problema. Nos buscábamos la vida.
Ahora lo pienso y me rio, en 15 minutos teniamos ya un miniautocar que nos llevaba al Solymar, nos esperaba, bajábamos las maletas, las metíamos en el bus por la ventanilla y estábamos camino del Marina Palace.
Tengo que decir que en el Marina Palace estuvimos muy bien. Las habitaciones nada que ver con el otro, si había mucha gente ni nos dimos cuenta. ¿Las obras? Las vimos en la otra punta del hotel ¿La comida? Bueno... que quereis que os diga, yo no pedía langosta ni variedad de frutas, solo quería tranquilidad y conocer Cuba y a los cubanos. Para comer bien me quedo en España y mamá me cocina. ¿El agua? Pues no todas las botellas de agua estaban recién abiertas. Una de las del grupo se pasó todos los días con descomposición en cuanto nos ponían una botella de agua del grifo. La pobre daba un trago y por el sabor ya la diferenciaba. No pasaban 5 minutos que estaba ya en el aseo.
Los trabajores hacen más horas que un reloj, y cobran nada y menos. Todos amabilísimos, agradables, y hacían todo lo que podían. Hablamos con muchos de ellos y de verdad que un encanto. No nos habrían la cama por las noches, ni nos cambiaban las toallas dos o tres veces al día, pero es que en el barco te miman tanto y está todo tan limpio que cuando sales de allí, todo te parece poco.
Al llegar a casa mi hermana ha ido a la agencia, donde la chica que siempre le prepara los viajes le ha preguntado cómo ha ido todo. Le gusta siempre saberlo para poder aconsejar a la gente. Nos ha dicho que es muy importante que hagamos un escrito, pues ella lo envía a Pullmantur para que sepan lo que está ocurriendo. Nosotros no queremos hacer una reclamación ni nada por el estilo, pero los fallos hay que comentarlos para que puedan evitarse en un futuro. Os digo también que en el escrito pensamos poner también la eficiencia de Carlos pues en 3 minutos nos había solucionado el problema.
Todo hay que decirlo, lo bueno y lo menos bueno para poder mejorarlo.
No pensaba yo esta noche ponerme a escribir, estoy muy cansada pero he visto que el tema de las extensiones os preocupa mucho.
Espero que os sirva de algo. Me voy a dormir. Buen viaje a todos y disfrutad de cada cosa y cada momento.
Pepa