Copio lo que he puesto en el post de bye, bye
"Me parece bien tu descontento con el funcionamiento del barco, en el inaugural también hubo fallos y ¡como no! se notaba la masificación pero hay que buscar o proponer alternativas. A mi lo de las filas en el bufet me pasó el primer día. Que hay mucha gente, paciencia y esperas tu turno, no hay prisa y si la tienes, ya sabes, hay que madrugar más, seguro que los que se levantaban a las 7 no tenían masificacíón. En nuestro viaje como llegábamos "muuuy tarde a los puertos" pues no madrugábamos en exceso y además íbamos con dos niñas y decidimos optar por la pizzería, muy amables y todo muy rico, también había momentos de cola, pero puntuales, y en diez minutos, no más, todo ventilado. Pudimos haber ido al restaurante, sin masificación por las mañanas (imposible al medio día después de las 14:00 horas). Los que lo probaron dijeron que estupendo, eso si, lento. ¡Para que amargarte teniendo donde elegir!, que no te gustan las salchichas, pues una vez probadas las dejas. Es verdad que los huevos fritos más bien parecían tortillas, pero bueno, en mi casa me los puedo hacer como a mi me gustan y si me apetecen pues me los como. No había ningún problema por desayunar o comer en la pizzería y llevarte algo del buffet porque además siempre había algún camarero que te cogía los platos y te los llevaba donde estabas. Incluso desde la cafetería Veranda, que el café era riquísimo, te lo llevaban los camareros a la pizzería (yo lo hacía para desayunar porque el de máquina es más bien malillo y a veces tenía hasta posos, pero seguí desayunando. En la sandwichería de la décima planta siempre había poquita gente pero yo prefería a lo mejor un poquito de cola y tener más variedad.
Las piscinas a nosotros nos funcionaron las dos pero el agua estaba verde y me bañé los dos primeros días, ya no las volví a echar de menos, y lo mismo con los jacuzzis que es verdad que siempre estaban llenos y al final algo sucios, aunque los cambiaban, y al final también se van quedando en desuso. Luego muchas veces la culpa es de los propios pasajeros que a lo mejor ocupan ocho tumbonas para toda la familia cuando al final solo están dos personas. Nosotros el día de navegación subimos después de desayunar y ocupamos dos (éramos cuatro) y no tuvimos ningún problema en cambiarnos a la sombra por la tarde, pero es verdad que quien no tenía hamaca libre y quería tumbarse en alguna sin ocupar, la señora que había puesto la chancla para su yerno ponía el grito en el cielo, aunque el susodicho no apareciera en todo el día por no soportarla. O los que tomaban los jacuzzis en propiedad per secula seculorum, pero eso es culpa de los clientes, quizás se echaba en falta un poquito más de limpieza, pero yo puedo asegurar que la tripulación no paraba de hacer cosas y el responsable del solarium entre recoger los vasos y los platos con restos de comida ya tenía bastante, así estaba de torrado.
No desanimemos a los que se van ahora de vacaciones, debemos tomarnos las cosas más relajadamente sino nos podemos amargar y lo digo yo que me cabreo bastante cuando hay fallos y no se solucionan.
Y pongo otro ejemplo que ya se ha explicado en otros post. El día de Dubrovnik llegamos más tarde de lo previsto, teníamos que desembarcar por tenders, primero los de la primera excursión y después resto pasajeros y de nuevo excursiones, hay quien estuvo dos horas esperando a poder hacerlo. Eso te cabrea bastante sobre todo cuando has estado preparado a tiempo, pero es algo que era de prever y mi marido ¡astuto él! nos recomendó no correr, comer pronto y desembarcar. No esperamos más de cinco minutos. Y luego creo que Pullmantur en cuanto pudo hacer uso del puerto llevó el barco allí y ¡oh sorpresa! no hay que esperar tenders, pues mira, en vez de pensar que pena, podríamos haber estado media hora más, pues mira, más ratito para disfrutar del barco antes de cenar.
Y bueno, tengo que decir que puse dos reclamaciones, pero sin calentarme porque ya no iba a tener solución.
Una vez me enseñaron un dicho "Si tiene solución ¿de qué te quejas? y si no la tiene ¿de qué te quejas".
Y añado que para quien quería tranquilidad el salón Horizon de la 9 una maravilla, con enormes ventanales, la biblioteca a un paso, y sesiones de magia con atención personalizada que yo no disfruté pero si mis hijas y alguien más por ahí que ya ha aportado su visíón positiva. Y hasta vi quien (adulto) se entretuvo en hacer un enorme puzzle que casi casi dejó terminado. Vamos, que hay para todos los gustos.
Pero de verdad que siento que no hayais disfrutado del crucero, tanto vosotros por la decepción como por los que se lo perdieron el 12-J.
Saludos