Amigo mío, mi esposa viajaba en el Voyager y por lo que describes creo que se encontraba frente a vosotros en las horas que estuvisteis en el salón Alexander con vuestro pequeño. Ayer encontré este Foro, le leí lo que habías escrito y estuvo asintiendo todo el rato y se le cuajaron los ojos de lágrimas al recordar la situación vivida y cómo le cantábais al pequeño para entretenerlo. Nosotros, los que estábamos fuera quedamos impactados por las imágenes que vimos, pero vosotros fuísteis los que lo pasaron mal, yo diría espantosamente mal. Sin entrar en si existe un culpable, además de la poderosa Naturaleza, he leído en este Foro todas las opiniones vertidas, a favor y en contra de determinadas actuaciones del Capitán, no sé si son justas o no,puede haber intereses no muy loables desde el punto de vista moral, pero creo que una gran parte de lectores estarán de acuerdo en que un crucero de placer no puede convertirse en un viaje de pesadilla y creo humildemente, puedo estar equivocado, que a día de hoy los informes acerca del tiempo y condiciones de navegación son constantes, pienso y así se lo he manifestado a mi esposa, que el Capitán era consciente de que tenía un buen barco entre sus manos y que no contaba con que una ola destrozaría los cristales del puente de mando, pero también le he dicho que estoy seguro de que él sabía que íbais a llegar a Barcelona con, al menos,dolor de cabeza, es decir que la vuelta no iba a ser un mar de rosas. Animo, lo mejor de todo esto es que estáis de vuelta en casa, con vustros seres queridos que os vieron partir con ilusión y regresar con una inmensa alegría tras la odisea que habéis vivido. Y ya sin ánimo de polemizar, respecto a las gracias al Capitán sólo quiero decir que hizo lo que debía, OS SACÓ DE DONDE OS METIÓ. Angel. Valdepeñas.