13º DIA.........DANANG.
Nosotros optamos por la excursión de Hué que nos adentraría en la geografía vietnamita de una manera más completa que el itinerario seguido por los que iban a Hoian.
Sin embargo es una excursión enteramente cultural y exceptuando unos pequeños puestos callejeros no hay ni tiempo ni lugar para compras.
Los que fueron a Hoian sí pudieron hacerse ropa y comprar telas.
En nuestra excursión hubo gente que se equivocó y pensaba poder comprar, logicamente éstos no quedaron contentos pero a todos nos habían dejado muy claro la finalidad de esa excursión y la diferencia respecto a la otra.
Recorrimos la ciudad de Danang y nuestro simpático guía Bumm nos contaba curiosidades de la misma, os fijareis en las tiendas con el piso del propietario encima y cuyo acceso debe hacerse atravesando la tienda, aunque éste tenga alquilado el piso.
Con una circulación más caótica si cabe que en Ho chi Min, parecía que nuestro autobús iba a atropellar a alguien en cualquier momento, nuestro guia sonreia al escuchar nuestros gritos y decía (el chofer sabe, el chofer sabe ), la pregunta era ¿ y los otros saben, saben ?[:0]
Así atravesando la ciudad y durante las tres horas siguientes pasaron por mis ojos paisajes admirables, pueblecitos,gentes, una vida que por sencilla te llegaba al corazón.
Campesinos en los campos de arroz, búfalos de agua....
El tiempo no era caluroso y tuvimos practicamente todo el recorrido una fina lluvia muy vietnamita, un dia brumoso que nos recordaba a todos las películas americanas con sus escenarios en la selva y casi podías imaginarte a aquellos soldados atravesando los campos.
Bumm nos contó como los americanos con pesticidas habían hecho practicamente desaparecer la selva de la costa y las consecuencias en la población de los agentes tóxicos, hoy tienen un proyecto de replantacíon en las zonas afectadas.
La verdad es que el paseo fué muy agradable y nada cansado, yo tenía los ojos como platos y no me permití ni una cabezadita.
Una vez en Hué hicimos varias visitas, la ciudad prohibida , una auténtica belleza que nos impactó a todos y una pagoda junto al rio perfume, después nos fuimos a comer.
El restaurante estaba muy preparado para el turismo, se encuentra en un hotel y la verdad es que comimos genial, super abundante, hubo unos cinco platos todos de comida vietnamita y alguna especialidad local, Hué es una población con fama gastronómica y realmente todo lo que nos dieron me gustó.
El regreso lo hicimos pasando antes por una zona donde había la tumba de un mandarín y a la vez era lugar de oración para monjes.
De ese lugar lo que más me impresionó fueron los niños que encontrábamos por el camino, aguantando con sus manos bandejas de mimbre llenas de fruta para vender pero que ante nuestra negativa se retiraban sin insistir ni mendigar.
Una vez de vuelta al atubús volvimos a la carretera pero los últimos kilómetros los hicimos por un tunel lo que nos acortaba y mejoraba la vuelta al evitarnos el puerto de montaña por el que habíamos ido.
Llegamos al barco y nos encontramos con unos puestos callejeros que vendian collares de perlas de rio y ropa, yo me compré dos collares sin mucha confianza y después descubrí en Hong Kong, que había hecho muy buena compra.[

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Esta excursión, gustó a todo el grupo, no hablé con nadie que hubiera ido a Hoian y no puedo comparar pero desde luego Hué vale la pena.