Hola a todos.
SINGAPUR LA NUIT.
Decidimos ir a tomar el coctel Simgapur Slim al hotel Raffles y a cenar en algun restaurante de la ciudad.
Cometimos el error de temiendo no encontrar taxis suficientemente grande para todos ( 6 ), contratar los servicios de una empresa de la misma terminal, pactamos un precio pero el taxista nos engañó y al llegar al Hotel Raffles nos pidió mas dinero.
Como no queríamos amargarnos la noche accedimos no sin antes acordarnos de toda su parentela [

!].
Una vez en el Hall del hotel Raffles hicimos lo que corresponde en ese caso.....un millón de fotos jejeje.
Colmada nuestra sed fotográfica, nos dirigimos a la zona de la barra donde vimos había otras parejas tomando el famoso coctel.Unas amables señoritas vestidas con un uniforme elegantísimo nos indicaron el salon donde comodamente pudimos saborear nuestra bebida.
A mi personalmente me gustó pero al ser una bebida alcohólica quizás era fuerte para antes de cenar, recomiendo mejor tomarlo después, que conste que por lo que reíamos después de beber el coctel muy mal no nos sentó [

].
Una vez cumplido el ritual nos fuimos hacia BOAT QUAY, que es una zona del rio Singapur donde se encuentran todos los restaurantes especializados en pescados y mariscos, además de otro tipo de cocina como la thai, o indú.
Al llegar allí nos vimos acosados por todos los que desde su restaurante nos ofrecían descuentos, cervezas gratis etc etc, para que te quedaras, fué un rato que al no esperarlo nos resultaba casi agobiante era imposible decidir, al final optamos por un restaurante llamado SEAFOOD AT THE PIER, donde nos atendieron muy bien y comimos hasta tener que soltar el primer boton,[

].
Probamos pescado, pato (con pico y todo ), marisco una selección tipo tapitas imposible de describir, en fín que nos pusimos moraos [^][^].
Terminada la cena y sinceramente...agotados, tomamos dos taxis que por unos cuatro dolares cada uno nos llevaron al puerto, ahí es donde nos dimos cuenta de la timada inicial.
Una vez en el barco vimos que como coctel del dia tenían el Singapur Slim y decidimos terminar la fiesta tomándonos uno.
Evidentemente de parecidos solo tienen el nombre y el color, pero bueno aunque diferente no estaba mal.
Contentos por la odisea nos fuimos a descansar ¡ya iba siendo hora!.