Nosotros llegamos Barajas sobre las 9 de la mañana. No tenemos muchos problemas para facturar. Eso sí, aseguraros de que las chiquitas de pullmantur os ponen en las maletas la cinta con el número de camarote de vuestra reserva. Es que a nosotros estuvieron a punto de no ponérnoslas, aunque imagino que no nos hubiesen dejado facturar el equipaje hasta que no nos las hubieran puesto.
El vuelo salió a su hora. Destacar las magnificas vistas que desde el avión tenía el sistema central completamente nevado: espectacular. Y destacar también las preciosas islas que se ven desde el avión como unas 2 horas antes de llegar a Aruba… imagino que serían las Pequeñas Antillas, pero no lo se con seguridad. Desde arriba se ven totalmente paradisíacas, montañosas y completamente rodeadas de playas con agua azul turquesa… vamos, que si hubiera aterrizado allí el avión no hubiera pasado nada.
En la llegada a Aruba, una vez pasado el control de inmigración hubo un pequeño momento de confusión, porque aunque te dicen que las maletas van directas al camarote del barco hubo gente que se quedó esperando la maleta y nos hizo dudar a los demás… pero fueron como 10 minutos.
Al salir del aeropuerto hay personal de pullmatur organizando el tema de los autobuses que te llevan al puerto y te dejan justo delante del espectacular BLUE MOON. Es la primera vista del barco, que ya te deja flipando de lo grande y lo bonito que es por fuera. Hay que volver a hacer cola para que te den las tarjetas de embarque y todas las instrucciones acerca de todo lo relacionado con el barco (papeles, papeles y más papeles que te acabas leyendo a lo largo del crucero, pero no en ese momento).
Por fin llega el momento de subir a super barco, no sin antes hacerte la foto con el flotador de “Bienvenida”.
Según subes te encuentras a parte de la tripulación allí saludándote y sonriendo. Es cuando empiezas a sentir que va a ser un viaje muy especial.
No acompañan a nuestro camarote, en nuestro caso el 7040, en la cubierta 7, interior. Es majo, aunque es pequeñito es bastante acogedor. Aún así, la verdad es que para el tiempo que pasas en él es más que suficiente… yo me lo imaginaba bastante más pequeño, como una caja de cerillas…
Como miramos el reloj y vemos que son casi las 19:15, hora en la que hemos quedado con los demás foreros en bar del restaurante club de la cubierta 5, nos vamos a buscar el sitio (al principio es un poco difícil orientarte por el barco), para tomarnos el primer mojito (¡¡¡buenísimos!!!) y para ver si aparece alguien… Así, cuando llegamos ya están allí Pilar y Víctor (vimene), a los que ya conocemos porque, casualidades de la vida, hemos hecho cola para facturar el equipaje justo detrás de ellos y de los Abus (malvavisco), que aparecen unos minutos más tarde… Además, con los Abus hemos tenido ya un momento gracioso en la cola de facturación en que Alfonso me confunde con su mujer, y nos echamos unas risas… Al ratillo aparecen Josele y Marta, con lo que también hemos tenido ya relación, pues por nuestra obsesión con las fotos(Marta y yo echamos fotos a cada mosca que pase en cada momento), casi nos pelamos de frío juntos al subir los últimos al avión… Y pasado un ratillo aparecen Raimon y Pura. Una vez hechas las presentaciones, y después de tomarnos un par de mojitos, y quedar ya para la cena, nosotros nos vamos al camarote a cambiarnos y a ver si nos da tiempo a ir un rato de tiendas.
Al llegar al Camarote se nos presenta nuestro “Camarero de Camarote”, en nuestro caso Santos, un chaval muy agradable y simpático que nos explica como funciona todo el tema de limpieza del camarote, toallas de piscina, etc. Además, te da la explicación en plan “usted no se tiene que preocupar por nada…, relájese, que está de vacaciones…”. ¡Más majo! El camarote te lo limpian dos veces al día, una por la mañana y otra por la noche y con la limpieza de por la noche, en la que te cambian las toallas de la piscina, te dejan el diario de a bordo del día siguiente.
Un consejo: llevaros en el equipaje de mano algo de ropa ligera y cómoda, porque las maletas no llegaron al camarote hasta casi dos horas después que nosotros (o más), y el calor y la humedad es mucho. Nosotros llevábamos un vestido (en mi caso), un pantalón corto y una camiseta (en el de mi marido) y unas chanclas que nos vinieron genial para ponernos cómodos al ratillo de llegar al barco.
Continuará....