Aún no podíamos bañarnos pues la maleta no llegaría hasta 18:00 h. de la tarde, así es que seguimos de ruta conociendo el barco.
Restaurante PORTOFINO es un restaurante italiano,
y es el único que no está incluido en el precio del barco, comer cuesta 20 dólares por persona y hay que reservar. Es muy elegante.
El teatro, con cinco niveles hay dos funciones todos los días dependiendo del turno de cena.
Subimos hasta la cubieta 12, donde se encuentra una pista al aire libre de baloncesto y voleibol
una pista de golf con 9 hoyos, muy divertido
, para refrescarnos nos tomamos un heladito en una de las máquinas que se encuentran en esta cubierta.
ricos, ricos.
Para descansar un poquito nos fuimos a almorzar al bufet y reponer fuerzas, en el barco está incluidas como bebidas el te, café y limonadas, por cierto buenísimas, saben a las de las heladerías, lo demás hay que pagarlo no está incluido, a la entrada del barco te ofrecen comprar un bono por 42 dolares, puedes tomar cocacolas y zumos y también hay otro para aquellos que os guste el vino.
El precio de las bebidas para que os hagais una idea, es como el que en España te cobran en un pub: copas 7 dolares, cervezas 3 dolares más el 15% de propinas.
Por fin pudimos entrar en nuestro camarote, era interior, pues no tuvimos acceso a uno exterior, [

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] la verdad es que estaba bastante bien y era la primera vez, que viajaba en uno interior, cama de matrimonio, un pequeño sofá, tocador y un cuarto de baño con ducha bastante completo, no estaba mal, eso si, si teneis opción el exterior era precioso con su pequeño balconcito, es una gozada viajar en él.
A ponerse los chalecos salvavidas, hay simulacro de emergencia a las 17:30, me tocó sombrita y no pasé demasiada calor, jajaja[

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A las 19:00 h. el Voyager sale para Marsella.
Primera cena, vestuario informal.
Teatro y presentación del director de crucero, que nos da la bienvenida a bordo, hay que decir que hablaba español y trató de que nos sintieramos bien en el crucero.
Viento en popa y a toda vela