Relato diario
Dia 10.
Civitavecchia - Roma
En un principio teníamos pensado quedarnos en el barco y descansar ya que Roma la conocemos bastante. Nuestros amigos nos plantearon ver las catacumbas, cosa que nos faltaba por ver y decidimos acompañarles. Este día tenía mal presagio y de este relato hemos sacado unas valiosas conclusiones.
De entrada no habíamos planeado nada, asi que improvisaríamos sobre la marcha con planos inadecuados y esas cosas -> ERROR.
Al pie de barco, la naviera pone a disposición de los viajeros que van por libre un BUS-Shuttle, como en Atenas, que nos deja fuera del puerto en la ciudad de Civitavecchia. También hay taxis y minivanes de 8 plazas que posibilitan la visita guiada a Roma negociando el precio, parte de nuestro grupo y otros amigos toman esta opción pues desconocen Roma -> ACIERTO. El resto hicimos esto:
La jornada apremia, por lo que a la misma hora coincidimos, "los liberados" de 3 cruceros que saturamos unos insuficientes autobuses-lanzadera para tal avalancha y se forma una cola de más de 1 hora.
Vamos a la estación andando que está cerca, pero con un mapa de mala resolución que nos hace dar un pequeño rodeo, cosa que vimos a la vuelta.
Compramos en un kiosco interior de la estación un bono diario del Comune di Roma que incluyen todos los transportes públicos por 1 día por €12. EL billete sencillo a Roma cuesta €5. Subimos a un tren de doble piso que se llena pero que sale con 10 minutos de retraso y llegamos a Termini a las 11:00 horas, después de levantarnos a las 07:00 no aconsejo esta aventura.
Nos dirigimos al metro que nos llevará cerca de nuestro destino, pero un cartelito anuncia que está cerrado por huelga de transportes públicos de la capital -> ERROR nadie nos informó.
Decidimos seguir el plan que nos habíamos marcado, pusimos rumbo a pie pues parecía cercano nuestro destino. El mapa nos engañó con su mala resolución. Tras 1,5 horas de caminata, preguntamos a un guardia que nos informa que aún quedan 2 Km. Como sabemos que la visita es de 1 hora, más el tiempo de regreso, decidimos darnos media vuelta y deasandar el camino hasta el barco, por si acaso les diera a los ferrocarriles ponerse en huelga.
Ya en la estación, dejamos partir un tren repleto hacia Civitavecchia, subiremos al siguiente. Nuestra sorpresa: anuncian por megafonía el cambio de vía de la 29 (cercanías) a la 22 (comarcales) 5 minutos antes de la salida. Finalmente subimos a un coche sin refrigeración y estrecho.
Una escala gafada que solo sirvió para caminar sobre el asfalto romano.
Conclusión, SIEMPRE llevad preparado lo que váis a hacer, y no perded el tiempo en transportes públicos si queréis sacar rentabilidad al tiempo disponible.
FreeStyle Daily
(arreglé el scaner)