Mykonos es un lugar abarcable,de sinuosas callejas con suelos de piedra y blancas fachadas. Es como una postal tridimensional, incluso las llagas entre las piedras del pavimento están pulcramente pintadas de blanco.
Asciende suavemente sobre una ladera, su laberinto de calles estrechas que se expanden en pequeñas plazas es muy bonito.
Nuestros amigos optaron por quedarse en la dorada caleta para bañarse, nosotros fuimos a recorrer ese laberinto mágico y bullicioso.
Allí, en un café-internet, o algo así, descargue mi memory card a un disco. Tenían un anuncio en la puerta ofreciendo el servicio; fueron 5 euros, pude continuar apretando el gatillo.
En la terraza de un bar entablamos conversación con unas chicas norteamericanas, nos hablaron de las playas de Panormos Bay y de otros sitios interesantes de la isla.
Estaban más flipadas que nosotros, llevaban 4 días allí. Sentí envidia, puede que por lo efímero de nuestra estancia.
Terminamos la tarde en una terraza de la bahía, donde habíamos quedado con nuestros amigos gallegos. Por cierto, en esa zona te pegan una “buena clavada” por las copas.
Pasó por allí, como Pedro por su casa, un pelicano de andares chulescos y más tablas que Los Morancos.
A pesar de la multitud que lo asediaba y fotografiaba a discreción, él seguía impertérrito, con sus alas medio extendidas, como sacando pecho, vamos. Tenía el pico tatuado y una mirada esquiva e insolente.
A Mykonos le pongo el “pero” de que está muy explotada turísticamente y que es un lugar donde la proporción de tiendas, bares y comercios es demasiado elevada.
Nos acercamos a un extremo del pueblo, junto a la playa, justo a la hora de la puesta de sol, desde allí veíamos nuestro barco, cuando todo viraba al rojo y las luces se encendían.
Guapa la puesta de sol en Mykonos, la pudimos disfrutar porque hasta la 12 de la noche no zarpábamos hacia Rodas.
Cenamos los cuatro en un restaurante, en el centro del laberinto.
Resabiado como andaba con el abuso del bar de la playa, no nos andamos con remilgos y negociamos duramente el precio de la cena, fueron unos 20 euros por comensal y estuvo muy bien.
No quiero extenderme más en cuestiones culinarias, aunque tema sí que hay. Deliciosa la cocina y los caldos griegos.
Subo otra fotillo, mañana nos vamos para Rodas.