Mientras esperábamos la llegada de la lancha, para volver al barco, nos sentamos en el mismo muelle. Había un gran ambiente en la zona; la noche era cálida, con un cielo oscuro y muy estrellado. [8D]
Una familia del lugar, estaba preparando, al lado nuestro, gran material pirotécnico. Curiosos nos acercamos a verlo y comentamos entre nosotros: Que pena, no lo vamos a poder ver.
Pero nos equivocamos, al poco de zarpar, miles de nuevas y coloridas estrellas brotaban de la isla, fue como una festiva y brillante despedida.
La jornada había sido bastante movidita, las dos cícladas ya estaban en la memoria.
Una noche completa de navegación nos esperaba, pero a pesar del cansancio el cuerpo nos pedía marcha.
Hasta las dos de la madrugada estuvimos en uno de los bares,cambiando impresiones con nuestros amigos y haciendo planes para el próximo destino.
Nos asomamos a la popa del barco y os puedo asegurar que, en la oscura noche, el ruido del agua, el fuerte viento y la velocidad que llevábamos, impresionan. [:0]
El Gran Voyager “corre” y mucho.
A primera hora de la mañana estábamos atracados en el puerto de Akantia, al este de la Rodas centenaria y monumental.
Esta vez no hicimos ninguna excursión, gracias a Zeus. [

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Como una muestra más de la desorganización y lo poco afinado que tiene Iberojet el tema de desembarcos y traslados por tierra, contaré la tomadura de pelo siguiente:
Nos dicen, siempre por megafonía, que unos autobuses nos van a trasladar, gratuitamente, a los no excursionistas, a la ciudad antigua.
Cuando bajamos del barco, nos encontramos con un espigón ( O como se llame), de gran longitud, donde se suponía que nos recogerían los autobuses. La gente no sabía a que altura hacer la cola y el descontrol era mayúsculo.
No se habían dignado, ni tan siquiera, a desembarcar un tripulante que marcara el punto de espera.
Si te asomabas a la entrada del barco a preguntar, los del control de acceso, que no hablaban español, te decían: “there, there”, si les pedías que fueran más concretos: near, near; creo que ni ellos lo sabían.
Algunos taxis se acercaron al lugar, decidí que lo mejor sería coger uno y no perder más tiempo en la espera de un autobús que lo mismo no existía. Fatal, peor imposible: Una falta de respeto y una desconsideración intolerables. [

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Por 5 euros nos llevó el taxi. Ya sabéis a que ateneros en esta escala, en caso de que lo “organicen” del mismo modo.