Magnolia24 escribió: Si es verdad que el capitán al final no va a la cárcel, qué vergüenza para todos e impotencia para las familias de las víctimas. Pero también habría que ver hasta que punto sabrían los jefazos de Costa perfectamente todo y son compiches de la actuación del capitán. En un canal de noticias en alemán n-tv dijeron que el capitán habló hasta 3 veces con el jefazo de Costa ( no recuerdo su nombre ).Instruyó quizás Costa al capitán y le ordenó como se tenía que comportar??? Yo no quiero pensar mal. Pero todo me parece muy raro. Y el ordenador personal del capitán donde quedó constancia de estas conversaciones sigue sin aparecer. Qué raro! Tendrán algo que ocultar?
Lo más probable es que no haya ninguna reclamación civil, pues los afectados, con el cobro al contado e inmediato de una jugosa indemnización, tendrán que firmar el saldo y finiquito de cualquier reclamación a la aseguradora. Sería raro que alguien no firmase en la esperanza de cobrar más dentro de no sé cuantos años y compartir con los abogados del 20 al 50% de lo que se consiga. Todo el mundo firma cuando ve el dinero en billetes, uno encima de otro.
Respecto al proceso penal, sí que lo habrá pues hay muertes y, por lo tanto, hay que dilucidar las responsabilidades penales. Dentro del proceso penal habrá una investigación técnica pormenorizada que llevará años. Cuando se celebre la vista, lo más probable es que no comparezcan la mayor parte de los afectados pues no tendrán posibilidades de sacar más dinero, al haber cobrado y firmado el saldo y finiquito a las aseguradoras, que son las que pagan.
El peritaje técnico tendrá miles de páginas que serán resumidas por los peritos navales, que encontrarán al capitán culpable, pero con tal cúmulo de atenuantes y eximentes incompletas de responsabilidad penal, que será condenado a una pena por la que no cumplirá pena de cárcel, por ser la primera vez que incurre en delito. De la sentencia sólo se enterarán el capitán, la naviera y la aseguradora, pues la prensa hará años que ya no se acuerda del tema y, como ya no hay morbo, no le interesa lo más mínimo. Aparecerá alguna gacetilla en la prensa especializada en temas marinos, como mucho.
El capitán Schettino continuará ocupándose del restaurante que habrá montado en su pueblo con su mujer donde morirá rodeado de sus paisanos, siendo viejo y olvidado de todos. La prensa publicará el obituario, que ya tiene preparado desde el día del accidente, al que añadirá un párrafo final sobre sus últimos años, y sobre los efectos que tuvo su mala gestión del accidente en las nuevas medidas de seguridad naval exigidas en el SOLAS 2020 para todos los barcos de crucero, las nuevas técnicas para gestión de las crisis en el mar y de los pánicos en casos de naufragio, etc.
No habrá trabajado nunca más en un barco y no navegará más que (en solitario) en un pequeño velero por las costas de la Campania. El resto de su vida la habrá vivido con remordimientos de conciencia sobre los muertos del naufragio y sin explicarse como él, tan valiente como se creía, perdió el control y entró en pánico en cuanto tuvo que enfrentarse con un grave problema real de carácter urgente y con peligro de muerte.
No se atreverá a ninguna actividad que lleve más riesgo que el cocinar unos estupendos espaguetis al pesto y no querrá hablar a nadie ni recordar el accidente una vez dictada la sentencia. Hablará de su derecho al olvido.