Garcaran, si mal no recuerdo ya publiqué los precios de las excursiones antes de irnos de viaje, si lees los mails anteriores los podrás encontrar y la mayoría de las excursiones comienzan de 8 a -8:30 en el teatro Broadway. Siempre hay que apuntarse con dos días de antelación, es decir, si la excursión es en Martinica, pues tienes que apuntarte el día de navegación.
Palmeras, no hay que pagar ningún tipo de tasas en Santo Domingo, lo único que tenéis que tener en cuenta es que no debéis de sobrepasar los 20kg por maleta (de regreso a España), ya que cobran sobrepeso y mucho...
Gracias Patriciacbr600, pero sabes que en Martinica y en San Martín, nuestros relatos sí serán diferentes… de todas formas, espero que hagáis vuestros comentarios a mi historia, ya que a mí se me estarán escapando muchos detalles….
Bueno, pues continúo con el relato de mi crucero, si mal no recuerdo me quedé en el día 5, con la visita de Santa Lucía.
Pues después de la noche de gala del día anterior, tocaba madrugar para desembarcar en el puerto de Castries y visitar Santa Lucía. Tras un buen desayuno todos juntos, y de hacer varias fotos a un lado y otro del puerto, así como a los que estaban terminando de desayunar, nos decidimos a bajar del barco para visitar un poco la isla y terminar en alguna playita buena.
Nada más desembarcar, hay una especie de centro comercial abierto (creo que se llama La Place Carenage) donde hay un montón de tiendecitas, bares, un punto de información donde dan gratuitamente planos y guías, alquiler de vehículos y taxistas que ofrecen sus servicios por un precio bastante más económico que las excursiones que se ofrecen el crucero. Importante, también hay WI-FI gratuito, para poder mandar algún mail a casita…
Sin decir palabra, unos fueron a preguntar por el precio de coches de alquiler (nos cobraban 120$ todo el día, pero uno debía de conducir), otros nos dirigimos a un taxista para preguntarle el coste y la ruta que podríamos hacer (de 40$ Alek consiguió que nos bajara a 30$ por persona, pero tenía que llamar a un amigo ya que su coche no era suficientemente grande para todos, íbamos 8 personas). Pero ahí entró un negro bien grande, con camisa de jugador de béisbol que nos dijo que haría una excepción y que por los 120$ que nos costaba el coche en alquiler, nos llevaba él. No nos lo pensamos dos veces, y le acompañamos.
Desde que salimos del centro comercial hasta que llegamos a la furgoneta de Jim, que así se llama nuestro amigo taxista, los demás taxistas que deben de trabajar con el puerto, nos iban metiendo el miedo en el cuerpo, diciendo que no era bueno y que llamarían a la policía… y debo confesar que a Alicia y a mí se nos pusieron un poquito de corbata, ya no era tan divertido como parecía al principio....
Bueno, mejor no nos pudo haber salido, desde el momento en el que nos montamos en la furgoneta -las chicas detrás por eso de que no nos importa ir más apretaditas, y Alek en primera fila como traductor (mil gracias de nuevo)- Jim puso en su superradio música caribeña y se nos fueron todos los miedos. Nos hizo un recorrido por el pueblo, enseñándonos el Mercado Central, pasamos al lado de la oficina central de DHL (je, es para confirmar que hasta aquí también llegan los paquetes), el árbol más grande de la isla, nos subió a una pequeña montaña (que yo creo que es el Monte Fortune) desde la que pudimos ver el puerto con el crucero atracado y el pueblo de Castries por el que antes Jim nos llevó. Allí coincidimos con Delpox y Aledegenerao que habían contratado otro taxista para su excursión. Después de unas fotos y unas compras, ya que estaban unos pocos puestos de bisuterías y muñequitas típicas entre otras cosas, continuamos camino de Gros Islet. Subimos por una ladera de la montaña y la bajada la hicimos por otro lado, así que pudímos ver prácticamente toda la montaña con sus casitas contruidas en medio de toda la vegetación.
Una observación, al parecer esta es la parte británica de la isla, así que se paga en dólares, se habla inglés y se conduce por la izquierda....
Jim nos propuso que si queríamos ir tomando unas cervecitas para el camino, cosa en la que todos al unísono estuvimos de acuerdo. Así que paró en un supermercado y nos compró cervezas y coca-colas, metidas en una buena bolsa llena de cubitos para mantenerlas bien fresquitas....
Nos llevaba a St. Lucía Golf & Country Club, el punto más al norte de la isla, parando al final de la carretera y en lo más alto de toda la zona donde pudimos ver creo que buena parte de la costa este, mientras nos tomábamos unas cervecitas y nos hacíamos unas fotos. De camino, pudimos ver la urbanización del campo de golf, y una cosa que nos sorprendió a todos, es que ninguna de las "casas" tenían vallas delimitando la propiedad, Jim nos dijo que era porque es una de las zonas más seguras de la isla, ya que en el momento que los propietarios ven un coche no habitual, están llamando a la policía.
Continuamos nuestro camino, pero volvimos a hacer una paradita desde lo alto de una montañita para observar Rodney Bay y Pigeon Point, así que más fotos, y mientras llegó otro taxista que llevaba a una pareja y les mostraba y explicaba lo mismo que nosotros estábamos viendo. Y de aquí directos a la playa, a Rodney Bay!!! Claro que antes se le había preguntado dónde podíamos comer langosta que fuera buena y no muy cara, y por eso Jim nos llevó allí. Aquí Alek acordó con Jim que nos debía de volver a recoger a las 4 de la tarde, ya que no sabíamos a qué distancia estaba el puerto, pero antes nos presentó a un amigo suyo y le dijo que estábamos a su cargo, que nos tratara bien.
Estábamos en el caribe, así que qué tipo de playas nos podríamos encontrar, pues sí, arena blanca, aguas templadas de color turquesa... el mismo paraíso!
Lo primero que te ofrecen nada más llegar son tumbonas y sombrillas, además de motos acuáticas, y etc, etc,... nosotros teníamos claro que nada de sombrillas ni tumbonas, si no íbamos a salir del agua!!!! De tanto ver las motitos de agua, al final pues picó el gusanillo y Patricia, Alek, Juanjo y yo dijimos de subir en motos. Alek negoció con uno de los chavales que pasaron por allí y por 40$ los cuatro unos 20 min. Aproximadamente estuvimos dando unas vueltas y FUE A-LU-CI-NAN-TE!!!! Nunca había montado en moto acuática y por fín lo estaba haciendo, y además en el Caribe, qué más se podía pedir en esos momentos (bueno, que durara más claro). Cuando terminamos, llegó un hombre en un cayak y Patricia le preguntó si nos podíamos hacer fotos con él, a lo que se negó. Paró muy cerca de nosotras y sin mediar palabra, se metió en el agua y empezó a sacar unas caracolas enormes, para venderlas, por supuesto. Esta era nuestra oportunidad y nos hinchamos a hacerle fotos, ja. Alicia quiso comprar una caracola. Le preguntamos el precio (10$) y comenzamos a regatear, con lo que al final Alicia compró la que quiso por 5$
Llegó la hora de comer y los chicos se fueron a buscar al amigo de Jim. No se si al final lo encontraron, pero reservaron mesa en un sitio muy chulo a la orilla de la playa, así que volvieron a por nosotras. Bueno pues les pedimos langostas, y qué pedazos de bichos nos pusieron. Estaban un poquito secas, pero como te las sirven con varias salsas, estaban deliciosas!!! Cuando se viaja a otro país extranjero, hay que dejarse las costumbres que tenemos en casa, porque claro, después de la comida, nos apetecieron unos chupitos. Los primeros estuvimos de acuerdo con pagarlos, pero después les pedimos a la camarera que nos regalara otra ronda, a lo que ella dijo que sí. Pero a la hora de pedir la cuenta (que la chica nos la dio en dólares, euros y en dólares caribeños) nuestra sorpresa fue que la camarera nos había cobrado la segunda ronda de chupitos, así que nos negamos a pagárselos, y como no, pues vino el dueño del local. Se le explica la historia, y dice que es él quien tiene que invitar a sus clientes, no sus camareras, y que eso lo debíamos de pagar. Menos mal que Jim estaba al lado y sin quitarnos el ojo de encima y se hizo cargo de la situación, sin que esto trascendiera a mayores, quedando en una mera anécdota. Después de esto se hizo la hora de regresar al barco, así que con nuestro pesar Jim nos llevó de vuelta. Nos despedimos de Jim dándole las gracias por ese día tan bueno y le dijimos que le recomendaríamos a los siguientes visitantes de la isla (quien quiera contactar con el su mail es: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. y su teléfono móvil (758) 286-2942) Bueno, así que una vez allí, subimos corriendo todos al barco a coger los portátiles y enviar uno o varios mails a casa para que no se preocuparan.
A las 6 de la tarde, el barco estaba zarpando de puerto rumbo a Martinica. Así que aprovechamos para hacer fotos de la isla mientras comenzaba a anochecer, qué bonito.
Nos dimos un baño corto en la piscina, ya que había que prepararse para la cena, recuerdo que había que estar a las 8 en el restaurante y esta noche había que ir de blanco, había fiesta tropical!!!!
Durante la cena, los camareros nos hicieron un baile, en el que todos terminamos bailando la conga! Después nos subimos a la cubierta de la piscina en la que la banda Café Latino, todos vestidos de blanco, estuvieron cantando y nos hicieron bailar hasta la una de la noche, mientras pusieron un buffet de frutas en la parte de atrás del escenario. Luego la fiesta continuó en la discoteca. Antes de la discoteca, me despedí de mis compañeros hasta el día siguiente, Juanjo no subió a cenar, ya que se encontraba mal. De todos modos al día siguiente teníamos que madrugar, ya que contratamos la excursión de San Pedro y Destilería de Ron con el propio barco. Pero se que mis compañeros y amigos de curcero se lo pasaron muy bien en la discoteca!
Espero que no os hayais aburrido demasiado. Espero no tardar mucho en contar el día en Martinica.