Buenas:
Durante el viaje fui anotando algunos de los problemas que nos encontramos en este crucero de MSC. Solo es una parte de lo ocurrido, porque a veces se me olvidaba anotar algunos sucesos, o con el paso de los días se me fue el interés y solo anotaba los más fuerte.
En definitiva, esto es una parte de los problemas que tuvimos con esta naviera.
Día 9
El embarque en Génova:
Estuvimos 1 hora y 35 minutos de pie desde que llegamos a la cola del embarque, hasta que pisamos el barco. Atendían muy lento, no había prioridades para los que habían hecho el checkin online, que ya teníamos los datos introducidos, y solo era cuestión de revisar. No sé para qué te piden el checkin online.
Cuando nos tocó el checkin, se les salió el USB del ordenador, y tras esperar un rato a que se recuperara y no lo hacía, solicitamos que nos atendieran en otro puesto.
Tras pasar el control de seguridad, poco antes de subir al barco, se formó un embotellamiento de gente en un espacio reducido, pues había dos tipos de MSC que recogían los pasaportes, entre risas y canturreos. A mí me pareció una situación surrealista. Algunos de los pasajeros que llegaban detrás que acababan de pasar las máquinas de seguridad, aprovecharon para colarse. Todo en un habitáculo reducido, y toda la gente amontonada. Al ver semejante situación, vino uno de blanco que creo era del puerto, y preguntó a los que recogían los pasaportes si necesitaban ayuda, y estos, con alegría y una tranquilidad que sacaba de quicio, le contestaron que no, y siguieron a cámara lenta, y con sus sonrisas y canturreos recogiendo los pasaportes.
Esto fue el inicio y el presagio de lo que nos venía.
Al fin subimos al barco, y los que nos reciben a la entrada nos indican como ir a nuestro camarote. Como vamos con una niña pequeña, veo enfrente que hay un puesto para poner la cinta identificativa en la muñeca de los pequeños, para que en caso de emergencia y estando en el mini club sin sus padres, los lleven a la zona de evacuación. Los de la entrada, viendo que íbamos con una niña pequeña, desconocían el protocolo de indicar que pasáramos a este puesto de identificación de niños. Fue iniciativa mía el ir hacia allí.
Tras ponerle la cinta a nuestra hija (por cierto, tan suelta que se perdió al día siguiente), veo que junto a su mesa hay un cartel enorme en todos los idiomas que indica que solicitemos el chaleco salvavidas para niño allí. Les pregunto a ellos, que están junto a ese cartel, y son los responsables de dar los chalecos, y empiezan a hablar entre ellos en italiano, que si sí, que si no, que si deben o no deben, que si me lo dan o si no me lo dan. Al final me dan el chaleco salvavidas de niño, tal y como indicaba el cartelón enorme que tenían en su mesa, y tal y como se indicaba en un folleto de seguridad que recogí y leí durante el embarque, porque yo lo pedí, no porque ellos decidieran dármelo.
A mí ni me parece normal que quien te reciba al subir al barco no sepa el protocolo de embarque si vas con niños pequeños, ni me parece normal que los que tienen los chalecos salvavidas no tengan claro si lo tienen que dar o no dar. No puede ser que porque somos repetidores y ya sabemos de qué va, o porque casualmente he cogido voluntariamente un folleto informativo durante el checkin y lo he leído, me entere de esta situación, pero si soy nuevo y estoy despistado y viajo con un niño, se quede sin la identificación y sin su chaleco salvavidas (en el camarote solo hay para adultos). Es una situación muy grave y negligente.
Tras esto, volvemos a preguntar cómo ir al camarote a los de la entrada, y cuando procedemos a las indicaciones que nos dieron, comprobamos que nos han enviado en dirección contraria, a la otra punta del barco de donde realmente está nuestro camarote. No entiendo como ponen a recibir a alguien que no sabe dar la dirección correcta de un camarote.
El camarote
Llegamos al fin a nuestro camarote, y lo primero que se hace, por sentido común e higiene tras estar todo el día de viaje hasta el barco, es ir al baño para lavarse las manos.
Sorpresa, al pulsar el dispensador de jabón no sale nada.
Me dan ganas de orinar, miro la taza y veo que el agua está un poco turbia. Pienso, igual es que está descolorida la taza y es un efecto de ello en el agua. Pulso el botón y aparece agua limpia y clara. ¿Se les ha olvidado pulsar tras limpiar, o es agua de meado?. Siempre me quedará la duda.
Lo siguiente que uno hace es mirar el camarote, y abrir las puertas del armario para ver el espacio que hay.
Sorpresa, al abrir una puerta nos cae en la cabeza un arma tirachinas. Digo arma, porque no era de juguete, sino arma. Pensamos, esto se lo ha dejado el inquilino anterior.
¡Qué fuerte que un pasajero lo lleve de viaje, y que fuerte como deben de haber arreglado y limpiado el camarote que ni hay jabón, ni se han dado cuenta del tirachinas!
Abro la puerta del minibar, la exterior de madera, no la de la nevera, y se queda medio colgando, porque los tornillos de la bisagra superior están sueltos, casi a punto de caer al suelo.
Trato de poner la tele en marcha con el mando y no hay forma.
Pulso los botones en la misma tele y funciona.
Pruebo de nuevo con el mando a distancia y no funciona nada.
Intento programar la caja fuerte y se queda bloqueada con la luz de error, y no atiende a la pulsación prolongada del reset.
Horas más tarde, al ir a tomar un baño, nos encontramos con los siguientes problemas:
Había dos depósitos de jabón, uno de color azul, y otro de color naranja. Se habían despegado y perdido las etiquetas que indicaban de qué era cada cual, por lo que supusimos que el azul era gel de baño, y el naranja champú. Si alguien sabe qué era cada cosa y nos lo quiere indicar, hará que salgamos de dudas de si usamos bien durante todo el crucero, el uso del gel de baño y del champú.
El mango regulador de temperatura tenía el tope de protección para limitar la temperatura máxima roto, por lo que si te descuidabas y confundías este mando con el de abrir más o menos agua, te podías llevar la sorpresa de haber regulado la temperatura a más de 38 grados. No sé cuál era la temperatura máxima que podía salir, pero calculo que cerca de 60 grados, porque quemaba y mucho. Esto es una barbaridad.
El primer día en el barco, la primera ducha, y al abrir el agua se encharca todo con varios dedos de agua, porque el desagüe estaba embozado.
Los ascensores
Durante el primer día ya empezamos a darnos cuenta de que a veces los botones fallaban, que pitaban después de abrirse, o sea para avisar que se cerraban, y que a veces no pitaban, por lo que era fácil despistarse y perderlos. No hace falta explicar más sobre este tema, pues ya está detallado en mi mensaje anterior.
La cena
Teníamos la reserva confirmada y enlazada junto a la de nuestras amigas desde Octubre de 2.012 en el segundo turno de comedor, para estar en la misma mesa todos juntos. Ya veníamos alertados de que había un problema, porque en la confirmación de nuestras amigas, cuando enviaron la documentación unas semanas antes del inicio del crucero, salía que estaban en el primer turno de cena, y nosotros en el segundo. Eso era imposible con las reservas enlazadas para que estuviéramos en la misma mesa. Lo habíamos reclamado a la agencia, quien nos daba la razón y no entendía que pudiera pasar con las reservas enlazadas y confirmadas, se lo había comunicado a MSC, pero nos alertaba de que el primer día fuéramos a hablar con el metre en el comedor. Nuestras amigas, que habían subido al barco antes que nosotros, ya habían hablado con el metre en la comida, que no les hizo mucho caso, y lo más que consiguieron fue ponerlas en una mesa en la otra punta del comedor respecto a nosotros, pero al menos las había cambiado del primer al segundo turno.
Así pues, cuando me dirigí al metre a la hora de la cena junto a mis amigas, ya iba calentito.
Tras explicarle la situación de que hacía 10 meses nos habían confirmado el turno segundo en la misma mesa, se limitó a decirme que no se podía hacer nada. Le dije que eso no podía ser y que si habían tenido un fallo informático, o lo que fuera, que lo tenían que resolver, y que tenía que ponernos en la misma mesa, que para eso lo habíamos solicitado con tanto tiempo de antelación, y nos lo habían confirmado en su momento. El metre seguía en sus trece, así que le dije que quería hacer una reclamación por escrito, y me puse muy serio y firme. A partir de ahí, cambió y me dijo que recibiríamos una nueva confirmación de la mesa en un aviso en nuestro camarote, y que a partir del día siguiente estaríamos en una mesa juntos.
Sinceramente, si yo estoy de vacaciones y he pagado, y no poco, por sus servicios, y han metido la pata, ¿por qué tengo que luchar por conseguir que me resuelvan su error, y me den el servicio que he contratado?. Si viajábamos junto a unos amigos y queremos sentarnos en la misma mesa, teniéndolo reservado y confirmado desde hacía 10 meses, ¿era tan raro que lo exigiéramos tras descubrir que se habían equivocado?.
Pero todo no quedó ahí. Tras sentarnos cada cual es sus respectivas mesas, en las puntas opuestas del restaurante, me doy cuenta que en la mesa de mis amigas hay 2 sillas vacías. Va y a mí se me ocurre que podríamos sentarnos en su mesa mi mujer y yo, y la niña ponerla en brazos, o en una trona, haciendo hueco entre todos. Les pregunté a nuestras amigas y les pareció bien, y también lo tomó en cuenta la jefa de nuestros camareros y le pareció bien consultarlo para tratar de que fuera así. Pero al ir ella a preguntar al camarero que atendía a nuestras amigas, se negó en redondo, y que de ninguna manera podía ser. Que la mesa era de 3 y no podía ser. Yo le contestaba que veía una mesa de 4, con 2 sillas vacías, y que no nos importaba apretarnos para la niña. El camarero nos contestó con tal chulería y mala educación, que a mí, con todo lo que ya nos había ocurrido en todo el día, me hizo perder los nervios y me cogí un cabreo de tres pares de narices. Me senté en la silla y le dije, de aquí no me levanto. Pues vaya si me tuve que levantar. El camarero se comportó tan maleducado que para no crear un conflicto más grave, me levanté, y habiendo sillas vacías en la mesa de nuestras amigas, tuvimos que comer en la otra punta del comedor respecto a ellas. A todo esto, se pudieron ver durante el trascurso de la cena mesas vacías junto a las nuestras, lo que demuestra la poca voluntad por resolver un problema que ellos habían causado.
…..
Muchos de los problemas que describo aquí y nos encontramos el primer día, fueron solucionados.
El tirachinas lo puse en la parte superior de los armarios, y el último día lo tiré a la basura.
El jabón del lavabo fue repuesto tras avisar al asistente del camarote.
Las pilas del mando fueron cambiadas cuando al cabo de unos días avisé a mantenimiento.
El agua turbia de la taza se fue tras pulsar el botón.
Yo mismo desembocé la ducha (que remedio pues me pilló desnudo y enjabonado), cogiendo una anilla suelta de la cortina y sacando y limpiando la cantidad de mierda, sobre todo pelos (que no eran míos ni de mi familia, pues era la primera ducha del primer día del crucero) que había en el filtro del desagüe.
Alerté a mi mujer para que fuera con cuidado al regular el agua de la ducha, pues se podía quemar ella o nuestra hija pequeña.
Suponemos que el jabón naranja era champú, y no nos pusimos gel de baño en la cabeza durante todo el crucero.
Con una llave, yo mismo atornillé como pude la bisagra del minibar, para que no se desarmara y le callera encima de mi niña.
Al avisar al asistente del camarote del fallo de la caja fuerte, quitó un de las pilas de la misma, y al volverla a poner, se reseteó correctamente y ya no volvió a fallar durante toda la travesía.
A partir del día siguiente y durante todo el crucero, cenamos junto a nuestras amigas en la misma mesa, que estaba en un lugar agradable y cómodo, y con unos camareros muy amables y serviciales.
Todos los problemas que describo aquí nos han ocurrido a todos alguna vez en algún viaje.
LO QUE NO ES NORMAL, ES QUE TODOS APARREZCAN JUNTOS Y AL MISMO TIEMPO NADA MÁS LLEGAR AL BARCO EL PRIMER DÍA DE CRUCERO.
NO ES NORMAL.
Continuará…