Domingo 28 Mayo 2006. La Habana
Habíamos oído que ver amanecer en la Habana era algo especial. Así que esa mañana madrugamos y nos fuimos a la terraza Clipper. El buffet panorama todavía estaba cerrado. Al salir a la terraza vemos que todo el mobiliario está mojado y vemos con cierta tristeza que el cielo está nublado, vaya ha estado lloviendo por la noche. Aun así insistimos en quedarnos a ver si podíamos ver algo del amanecer. Durante nuestra espera fueron apareciendo en la terraza, algunos de los pasageros que habían embarcado el día anterior y que debido al cambio horario ya estaban despiertos e investigando el barco.
Poco a poco el Sol fue apareciendo entre las nubes y la verdad que aquel amanecer tuvo algo especial, aunque no sabría explicar el porque. Hicimos algunas fotos con distintos tipos de exposición, a cual mas bella. Y eso que por dónde el sol sale, no es una zona muy bonita.
El buffet no tardó mucho en abrir y aprovechamos para desayunar, algo mas temprano de lo habitual.
Habíamos quedado con nuestra inseparable PEÑA para ver la habana vieja y nueva en carruaje, así que bajamos a tierra y mira por dónde nos volvemos a encontrar con Julia. Nos distribuimos en dos carruajes, en uno las mujeres y en otro los maridos, junto al soltero de oro. Ibamos un poco apretados, pero el paseo fue agradable. Dimos una extensa vuelta por las calles de la habana vieja, una zona mucho mas degradada que la que habíamos visitado el día anterior a pie. Pasamos por el barrio chino, en el que curiosamente, no hay ningún chino. Hicimos un alto en el Callejón de Hamel, un lugar corioso con una galeria dónde adquirir piezas de este artista. En nuestro camino hacia la habana moderna, pasamos junto a un inmenso rastrillo, el cual hacía imposible llegar hasta la plaza de la revolución, así que tuvimos que conformarnos con verla desde lejos. Por las calles de la Habana moderna, aunque los edificios son igual de antiguos, se nota que algo es diferente, hay mas limpieza, las familias viven con más espacio, incluso algunos tienen garaje dónde meter su propio vehículo. Hicimos otro alto en un parque para hacernos una foto junto a la estátua de bronce de John Lennon. La ciudad se mostraba bulliciosa a nuestro alrededor, mientras nos ibamos acercando a un hotel de lujo, no recuerdo el nombre. Es en el que está el cafe parisien, otra sala de fiestas muy famosa. Dentro del hotel hay fotos de personajes famosos por todos lados, se denota lujo y glamur por todos lados, por un momento te hace perder la conciencia de estar en Cuba. Bonitas vistas del malecón desde sus jardines, dónde se encuentran unos cañones gigantescos...
De regreso al Holiday y ya acabando nuestro paseo, mucho mas descansado que el del día anterior, paramos en una tienda para comprar Ron. Despedida de nuestros guías, los cuales fueron muy amables y agradecemos el esfuerzo por intentar acercarnos lo máximo posible a su cultura en tan poco tiempo.
Comimos en el bufett y empezamos a tomar conciencia de que aquel era nuestro último día en el holiday. A todos se nos notaba una cierta tristeza porque aquel sueños del caribe estaba llegando a su fin y aunque nosotros hacíamos extensión en R. Maya, la mayoría se volvia a Madrid.
Fuimos a la última cena en el Holiday, despedida y fotos con Michel y Calos, quienes se desdivian cada noche para que todo fuera perfecto. Y ya te digo si lo consiguieron, noche tras noche.
Después una colección de fotos de la Peña del muelle en distintas partes del barco y para cerrar la noche unos gallitos en el karaoke.
Mientras la proa del Holiday rompia el mar dirección hacía Cozumel.
Conclusiones:
La verdad es que a pesar de ese día y medio de estancia, se hace muy corta. La Habana es una ciudad que necesita más tiempo para ser descubierta como se merece. Así que planifica bien tu visita.
Importante mentalizarse, si eres muy sensible, porque la Habana es una ciudad que se ama o se aborrece.
No vimos problemas de inseguridad en ningún momento, aunque claro está que siempre hay que ir alerta.
No comer en Paladar, salvo que te sobre la pasta o quieres ir a posta a ver que es.
No dejar de dar un paseo por el malecón de noche.
Regatea al máximo.
Disfruta todo lo que puedas.
Próximo capitulo: Cozumel, "escala sin escala"