Hola a tod@s:
No te preocupes Gresa que sigo relatando el viaje.Bien, después de comentar lo que nos pareció la organización, el barco, comida, personal, etc. hablaré de las escalas y las excursiones realizadas. Antes de nada decir que tanto los vuelos como los traslados, no los teníamos contratamos con Costa, ya que los vuelos que nos ofrecieron en principio no nos gustaban mucho, por lo que decidimos salir un día antes de lo previsto y así conocer mejor Venecia.
Venecia.
Sobre las 11,30 am y en el horario previsto aterrizamos en el Marco Polo, ya nos estaban esperando para acompañarnos a la estación marítima, un taxista nos llevó a toda pastilla hasta la entrada del gran canal, un poco antes ya tuvo que minorar la velocidad ya que en muchos sitios tienen limitaciones, cual carretera se tratara. La entrada fue sencillamente espectacular, con una mañana radiante, ver cantidad de gente en los puentes, las terrazas a la orilla de los canales, las góndolas, incluso la habilidad del taxista para moverse por unos canales súper estrechos, ya digo, digno de ver. Al poco tiempo llegamos al embarcadero de nuestro hotel el Duodo Palace, un antiguo palacete renovado hace unos años, bien en líneas generales, sobresaliendo la atención del personal.
Teníamos prisa por echarnos a las calles y ver Venecia, así que dejamos las maletas en la habitación y a caminar. Impresionante. En un primer momento desplegué el plano de la ciudad y nos encaminamos a la plaza de San Marco, a 10 minutos del hotel, en tan poco tiempo llegué a la conclusión de que el plano valía de muy poco, así que lo doblé y al bolso, en los días siguientes tampoco lo utilicé, Venecia es un galimatías de calles, canales y puentes en donde la orientación tampoco vale, porque encontrarás callejones sin salida, paseos marítimos que se cortan, etc.
Llegamos a San Marco y qué cantidad de gente, buff, quizás un poco agobiante, comimos en una pequeña osteria, nada del otro mundo pero la comida no estaba mal, lasaña de pescados y arroz negro con calamares, agua, cafés maquiattos y creo recordar que fueron cincuenta y tantos euritos, en fin. El resto de la tarde lo dedicamos a perdernos por sus calles, callejones, puentes, ver comercios, bueno con este tema mi compañera sentimental creyó enloquecer con la cantidad de cosas bonitas que hay, en alguna ocasión me encontré hablando solo por la calle, mientras ella entraba sin avisarme en alguna de las mil joyerías, tiendas de ropa y calzado, o tiendas de cristal de Murano, al final acabas hasta el gorro de ver tanta tienda, pero si es verdad que tienen cosas preciosas.
Nos fuimos a la zona del Puente Rialto, preciosa vista del canal ya anocheciendo, el paso de las góndolas, mientras un grupo de 4 chicos cantaban canciones de góspel a capela, bueno, bueno.
Ya de noche y un poco cansados, ya que nos habíamos levantado a las cuatro de la mañana, nos fuimos al hotel y al llegar justo al lado del Teatro La Fenice vimos una terraza de un restaurante con una animación tremenda. Invitaba a sentarse y tomar algo, dicho y hecho esperamos cinco minutos y nos dieron mesa, se estaba de maravilla, tomamos unos espaguetis carbonara y una calzone que estaba de muerte, agua y cafés, creo recordar que fueron sobre cuarenta euritos, muuuy bien.
Al día siguiente y a primera hora el hotel nos invitó a ir a la Isla de Murano, ya lo tienen todo bien estudiado claro, pero bueno fuimos y vimos a los artesanos trabajar el vidrio y la cantidad de cosas preciosas que hacen, claro que ¡menudos precios! al final mi mujer compró una pulsera y unos pendientes muy, pero que muy bonitos.
De vuelta a Venecia, ya rápido a visitar la Basílica, en ese momento no había mucha cola y aprovechamos para entrar, vimos también el tesoro y aquí cobran 2€ por persona, después fuimos a comer cerca de San Marco, a 15 minutos caminando, nos había llamado la atención la bonita terraza, se llama Trattoria da Roberto, comimos muy bien y ya que estamos en el país de la pasta, una pizza 5 quesos y unos espaguetis buenissssimos, con cerveza (ojo con la cerveza cariiiiiiiiisima) agua y cafés con gotas no llegó a cuarenta euros, muy bien.
Ya rápidamente a visitar el Palacio Ducal, ¡qué maravilla! nos gustó mucho el puente de los suspiros, los calabozos, la armería, sus salas, impresionantes. De visita obligada.
Al salir a degustar un helado, rico, rico y mensaje en el móvil del amigo Pablete, nos ponemos en contacto y quedamos para vernos y conocernos más tarde, ya que él y David se estaban peleando con unas calles sin salida en la zona Rialto y no se daban ubicado. Bueno al final quedamos en S.Marco y tomamos un piscolabis en una de las terracitas, la verdad es que se estaba muy bien. Después de un día intenso decidimos retirarnos al hotel a descansar, ya que al día siguiente había que embarcar y nos recogerían a las 13,00 para llevarnos en taxi-acuático al puerto. La verdad es que fue un bonito paseo, y al llegar a la zona del puerto, ya se divisaban por encima de las instalaciones y edificios las chimeneas del C.Mediterránea, el taxista entro justo por donde estaba atracado, nos impresionó un montón. En el muelle ya nos esperaba una azafata de Costa y una persona que se encargó de las maletas, nos dirigimos a la terminal de pasajeros, nos dieron una cartulina con un número y a esperar que en las pantallas y megafonía llamaran al grupo de personas que teníamos dicho número para poder embarcar. Más o menos fue una hora de espera, pasar el control de policía, foto de rigor en la pasarela y al barco.
Mañana más y espero no extendermo tanto, menudo ladrillo [

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