Ah vale!
Ahora lo entiendo. En nuestro viaje sólamente hubo dos puertos (Marsella y Túnez) donde el muelle está alejado del centro. En el caso de Marsella, supongo que allí deben atracar todos, porque el Costa Fortuna estaba casi al lado, y también muy cerca el Mistral, que debe llevar tiempo allí parado. En esa escala se podía contratar la "navetta" por 5 euros, y a mí me pareció un precio bastante razonable, sobre todo si tenemos en cuenta que el precio del crucero se correspondía con el del tipo de cubierta y camarote interior o exterior, pero no había ningún incremento en concepto de tasas, ni siquiera para los niños, quienes no pagaban absolutamente nada. En Túnez contratamos la excursión, así pues no nos hizo falta otro transporte.
Lo que dices de la "discriminación" a bordo, es algo que también pusieron de manifiesto algunos viajeros que coincidieron con nosotros y por lo que he leído después, otros que fueron después que nosotros. Yo no me sentí discriminada. Tan sólo vi diferencia, en el recibimiento de los pasajeros italianos, porque cuando embarcan tienen abierto el buffet (al menos el grill de la piscina), y en cambio en los otros puertos no; pero por lo demás, en la vida a bordo, no supe apreciar más diferencias. Como me gusta ser positiva, intrepreté como una deferencia hacia los pasajeros que embarcábamos en Barcelona, el hecho de que el día de nuestro embarque coincidiese con una cena de gala, y que el buffet de medianoche de ese día sea también el más bonito que se hace durante todo el crucero. Pero claro, supongo que no todo el mundo lo ve así.
En cuanto al tema del vestuario, estoy de acuerdo contigo en lo ponerse de tiros largos. Lógicamente, si a una persona no le gusta, no se siente a gusto o no tiene ropa de esas características, pues que vaya con un vestuario más normalito. A bordo se ve de todo y para gustos se hicieron colores.
Pero... confieso: a mí me encantó pasearme por cubierta con mi vestido largo, cuando íbamos siguiendo a la gente que salía del teatro sin saber muy bien a donde nos dirigíamos, y luego resultó que era al espectacular buffet de medianoche. Sin duda, esa fue la noche más glamourosa de todo el crucero.
Jo,... que nostalgia me está entrando.
Hasta luego.