En la cubierta 15 hay unas particiones con cristal para evitar el aire y poder tomar el sol y un jacuzzy y una ducha, que dependiendo de los dias y de donde sople el viento, estan bien, aunque las mejores zonas esten casi siempre cogidas. En la 16 están las pistas de juego para tenis etc.
No todas las escaleras llegan arriba a la cubierta 13, al menos la más cercana a mi camarote tenías que continuar sólo en el ascensor.
La discoteca de planta 14, esta a popa y muy bien técnicamente, y con vistas fantásticas, esta muy bien de tamaño comparada con otros barcos.
La zona de salones y comedores están en las cubiertas 5, 6 y alguno más en la 7.
En la cubierta 5 esta la recepción y el atrio de 3 alturas, con piano y un trío de cuerdas por las noches con o sin tenores.
Es el único espacio con altura del barco, los demás espacio son muy bonitos pero notas los techos bajos. El teatro y el atrio de recepción que tampoco es muy grande, son los únicos espacios con techos altos, frente a otros barcos.
La única cafetería que hay por así decirlo es Le Gocce, se está bien y se escucha la música clásica o del piano. pero es más un sitio de paso con unos rincones con asientos.
Todos los salones se ven bonitos, cuidados los detalles de decoración, el Tigert bar, quizás era mi preferido al estar en cubierta 6 antes del teatro y ser el centro de las actividades en su escenario con música, baile, o animación permanente.
Se congestiona un poco a las horas del teatro con las salidas pues no existe como en otros barcos la doble circulación por ambas bandas y aquí se produce un encuentro en Y.
El Topazio que esta antes entre el atrio y el Tiger, había un cuarteto cantando casi siempre por la tarde, es más tipo boite. También es bonito.
Luego vimos en la cubierta 7 el Ametista lounge muy elegante a popa con vistas a la estela del barco y una decoración muy elegante. Lo utilizan para eventos, aunque por la noche estaba bien también, algunas veces con karaokes, otras con un grupo de cowboys que siempre bailaban los mismos pasos. Junto con el Tiger era lo más animado por la noche después de la cena.
Hay también otro bar con diseño y tipo hard rock café algo mas moderno, con pantallas de TV, fotos de deporte, objetos como un bastidor de coche o la mesa de billar, que los días de partido, GP o fórmula 1 se ponían a tope.
Con estas echamos un vistazo a ver si ya habían llegado las maletas y nos pusimos a sacar la ropa y colocarla.
A las 19,30 se realizo la maniobra de emergencia, nos dirigimos al punto de encuentro E en los botes de la cubierta 7 con el chaleco salvavidas puesto, donde nos contaron, pasando la tarjeta seapass para que nadie se quedara sin realizarla. Como había habido embarque el día antes en Amsterdam supongo que algunos pasajeros no estarían obligados a hacerla.
Hablaron por los altavoces con explicaciones en alemán, inglés, francés, italiano, español y ruso, creo.
Según luego nos comentaron, habíamos embarcado en Hamburgo más de 3000 pasajeros, mientras que en Amsterdam habían sido sólo unos 50o, entre ellos los Deliciosos, unos maravillosos compañeros de viaje.
Entre las explicaciones, el recuento etc, la maniobra duro algo más de media hora, teniendo como fondo el puerto de Hamburgo, otros no tuvieron tanta suerte pues supongo que en el teatro fue distinto y como hacia buen día estaba uno distraído con el movimiento de barcos y grúas.
Al finalizar tocaba subir andando hasta la cubierta 11 del camarote a dejar los chalecos y bajar al restaurante.
Hecho de menos esos restaurantes con espacios grandes y altura de Celebrity o Royal, aunque luego te toque comer en una esquina.
Hago un inciso, en la reserva habíamos pedido segundo turnó, nos lo habían confirmado, pero a la hora de hacer el checkin, la documentación que nos enviaron ponía 2 turno en lista de espera pendiente de confirmación, llame a la agencia y me comentaron que ellos ya no podían hacer nada, luego me he enterado que es practica habitual de MSC para evitar reclamaciones y por sí tienen que reconocerte, pero al recoger el seapass, en el embarque ya viene especificado, camarote, restaurante, turno de cena, número de mesa y paquete de bebidas, por lo que ya no fuimos a ver al maitre al embarcar.
La mesa no estaba mal situada cerca de una de las ventanas en planta 5, los españoles están desperdigados por todo el restaurante, no hay una zona definida donde estemos juntos.
Nos toca un hindú, llegamos a la mesa es de 9 personas, hemos tenido suerte con los compañeros de mesa, todos muy bien y las cenas fueron muy agradables y divertidas y al final es una de las cosas que más influyen en el balance final de un crucero, aunque sí estábamos un poco apretados, pues no cabían los platos que servían con los del pan, que los tenía que desplazar hacia el centro de la mesa.
El hindú un desastre el primer día, ni una sonrisa, todo cabreado, no sabe nada de español, y luego ya el último día nos dijo en confianza que era la primera vez que le tocaban españoles y al parecer que no le sentó muy bien. Yo alucinaba con el trato que recibíamos del personal, ni una explicación, no quería saber nada, ni intentaba comprendernos, ni una recomendación, racionan el pan, te dan a elegir al principio de lo que llevan, dos o tres variedades, aunque en la carta pone que hay muchas más. Focachias, que me gustan sólo lo hay pocas noches. Los bollitos que ponen son bastante malos, y las rebanadas de pan igual, unos colines y casi nada más.
Al siguiente día ya pedimos para toda la cena ya que no sirven más después, realmente si lo pides sí vuelven a pasarlo, pero atrasas el servicio de cena de todas las mesas.
Las bebidas te las dejan en cubitera o en la mesa y te sirven la primera vez, luego a tu aire.
Estábamos rodeados de alemanes que eran algo ruidosos, pues cenaban con mojitos y vinos y se acaloraban.
La noche era de cena casual, hubo dos cenas de gala en todo el crucero.
Las cantidades son a veces ridículas sobre todo en los platos principales, lo mejor son los risotos con diferencia que hay cada noche, y luego la pasta.
El menú esta configurado, con dos entradas a elegir, una ensalada, dos caldos, camas o sopas calientes un plato de pasta y otros de risoto, y luego el plato principal hay como 4 o 5, uno de pescado, y luego plato de quesos y postre. Parece bastante si pides de todo, pero los únicos que están bien proporcionados son las entradas (pequeñas) y risotos. Al otro lado de la carta existe unas combinaciones de platos, con los recomendados por el chef, la selección vegetariana o comida ligera, y al final 4 o 5 platos que se repiten todos los días, una carne de res, un plato de pescado del día, un salmón.
Las raciones y presentación repito son bastante flojas.
Creo que una pareja de nuestra mesa se quejaron del camarero ya al acabar la cena en recepción. Al Maitre no creo, pues jamás vino a ver que tal el servicio o la mesa, no llegamos a conocerlo.
Al traer la cuenta de las consumiciones se habían hecho un lío, pero como teníamos el paquete alegro nos daba igual lo que pusiera sí luego la cuenta era 0,00, a veces nos ponía 2 botellas de vino, cuando sólo eran 4 copas, o 3 botellas de agua, y sólo habíamos bebido uno. En la mesa había éramos los únicos que teníamos el paquete, el resto tickets de bebidas de botellas de vino y agua o sin nada.
Después de la cena fuimos a tomarnos algo al bar.
Hay 4 cafés de especialidad, que están muy buenos y que entran en el paquete Allegro, las bebidas están bien, bueno, la Ginebra parece que es algo de garrafón, según los expertos.
En resumidas cuentas creo que le falta gente o mando intermedios que estén pendientes de que los pasajeros estén atendidos .
El capitán es muy bueno, por las maniobras que ha hecho para entrar en los canales de Amsterdam, y el barco no se ha movido casi nada, pero creo que falla el que no veas una persona responsable en los diferentes bares y ponga un poco de orden. Tardan mucho en servir los camareros desde que pides.
En el restaurante estábamos a las 20,30 todos los días, pero luego tardaban tanto en servirnos que acabamos los últimos, y lo días de galas que salen lo camareros desfilando con los postres, todavía no habíamos llegado al plato principal, así que decidimos tomarlo con filosofía y quedárnos de tertulia en la mesa hasta el final, gracias que la compañía era agradable.
Bueno los días siguiente serán más escuetos, e intentare poner alguna foto, de las que llevó en el móvil, pues la de la cámara hasta que no llegue a casa no podré descargarlas.