COLORES DE LA INDIA
22 de diciembre de 2018
MUMBAI
Un cuarto de hora antes de lo programado (08:25) aterrizamos, por fin, en
Mumbai (de
Mumba Devi, diosa de ocho brazos adorada por los primeros pobladores –pescadores de esas orillas del Mar Arábigo), la capital de la región de Maharashtra al suroeste de la India. Los entresijos de la política gubernamental cambiaron su nombre. Para los europeos sigue siendo Bombay, palabra derivada del portugués Bom Bahia.
Bienvenidos a la
PARSIMONIA INDIA
en mayúscula. ¡Dos horas para salir del aeropuerto! El eteeeeeeeerno control de inmigración, rellenando formularios como si no hubiera un mañana

… ¿Pero no bastaba con el visado de las narices?
¿Y buscar las maletas? El panel de información dice que la 3 y en la 3 no hay na de na, ni se mueve na

. Me dirijo a un puesto de información donde me dicen que la 6… ¡Vamos p’allá! Cuando llegamos allí solo hay… ¡una maleta! Ya empezamos mal… Cuando estoy a punto de entrar en modo “pánico” mi marido se da cuenta de que la que nos falta está justo detrás de nosotros custodiada por un sonriente indio. ¡Qué alivio! Lo malo es que la descarriada “ha perdido” la cinta de sujeción que lleva para identificarla.
¡Aaaaay!... A estas horas el cansancio ya empieza a pesar

.
Quiero destacar sobre todo la excelente gestión de la agencia de traslado contratada por Costa

. No nos esperaban a la salida del aeropuerto, sino que estaban directamente en la salida del avión. Nos han acompañado en todo momento y se han encargado personalmente de nuestro equipaje en cuanto hemos recogido las maletas, que volveremos a ver en el camarote.
Más o menos una hora después estamos “cómodamente” sentados en un autobús con más años que la tana

, donde esperamos a los que faltan como otra media hora más o menos… ¡Madre mía! Qué bajón me está pegando ya. Pero ¡cómo voy a echar una cabezadita si estoy ansiosa por ver!…
¡Por fin arranca el bus! Después de dos horas entre pitos y flautas nos dirigimos al puerto.
¿Cómo describir el camino? La palabra ‘caos’ se queda corta. Miles de cláxones enfervorizados pugnan por hacerse oír. Cómo me recuerda El Cairo, aunque creo que allí el ruido es aún más ensordecedor. El trayecto dura… ¡
UNA HORA para recorrer poco más de 26 km! Impresionante lo que ven mis ojos. ¡Hay basura por todas partes! Hasta donde te alcanza la vista (no muy lejos, porque aquí el índice de polución es más que preocupante) ves mierda. La autopista o autovía por la que circulamos se denomina MMRDA. No sé qué querrá decir, pero yo la acabo de definir como “MuchaMieRDA”. Los que hayáis estado en India sabéis de lo que hablo. Es que es indescriptible lo que ves: montones de motos arrumbadas con toneladas de mugre encima, pilas interminables de hojalata en los tejados de las casas, salpicaderos de coche apilados, ruedas hasta el techo

…
Es increíble… Voy con la boca abierta todo el camino

… completamente fascinada. Mi marido también va también con la boca abierta… Por más codazos que le doy para que se despierte y “disfrute” del panorama no reacciona

.
Que este es un país de contrastes no hay duda. Y en mayúscula. Aquí, en Mumbai, conviven en perfecta “armonía” el lujo (si se quiere, relativo) y la miseria. Que la India es un país sucio, por supuesto, pero que nadie se engañe: es el estilo de vida de esta sociedad. La basura desparramada por doquier se combina con los miles de colores que pueblan balcones y ventanas. ¡Qué paradoja! Serán sucios, sí, pero la ropa recién lavada colorea de inusual belleza el paisaje que nos rodea.
¡Anda! No he hecho ninguna foto de estos primeros momentos

. Esperad, que saco el móvil…
La arquitectura que se despliega ante nuestra vista no puede ser más mestiza: nuevos edificios en altura junto a barriadas misérrimas. Asi es el alma de Bombay.
Cerca de las once de la mañana, llegamos a la terminal de cruceros. Están de obras por aquí (que buena falta le hace).
Depositar maletas y realizar el “ckequin” nos lleva poco tiempo, a pesar de que volvemos a pasar por otro control de inmigración (¡y los que nos esperan!

).
Así que embarcamos de inmediato. La foto de embarque nos la hacen en el Atrio (¡madre mía, con la pinta que llevamos!). Son las 11:30 y los camarotes aún no están listos. La oficina de excursiones no abre hasta las 15:00 y no tengo ninguna información sobre la excursión a Delhi… ¡Y nos vamos mañana! Así que solo queda esperar a que podamos ir a la cabina a dejar el equipaje de mano (en el puente 11 hay servicio de consigna, pero es solo para los pasajeros que desembarcan a lo largo del día de hoy) antes de comer.
Continuará...