Crucero Báltico 2008 (septiembre): dos maletas tipo "peroquellevasahídentromuchachasiparecenlosbaúlesdelaPiquer", otra maleta llena de bolsos y zapatos, mil camisas, ochocientos pantalones, 50 pares de zapatos, otros tantos bolsos, diez mil blusas, quinientas faldas, dos mil trajes... ¡¡¡¡¡Y volvimos a casa con montones de ropa sin quitar la etiqueta...!!!! Este año, Crucero Mediterraneo 23 marzo: 2 maletas y la ropa para cada día CONTADA Y ETIQUETADA (conjunto del lunes, conjunto del martes de día, conjunto del lunes, conjunto del martes de noche...), más dos mudas enteras por aquello de las manchas y los accidentes (lluvia inesperada, enganchón, dobladillo descosido...), 2 pares de zapatos para andar, 2 más de vestir (este año, ni zapatillas, que con la moqueta y lo poco que se está en el camarote, no vale la pena), dos pijamas y dos camisones (el año pasado hacía un poco de calor en el camarote, pero no me llevaré 5 para cada uno, que ni los saqué de la maleta). Para la noche tropical (tipo disfraces) haremos lo que el año pasado: mi marido se fue de "espía" al primer turno de cena para ver si mucha gente se disfrazaba. Visto el poco éxito, fuimos normalitos a la cena (sólo vimos niños disfrazados, y poquitos). Para la noche de gala, guapos de la muerte, que para una vez que te puedes lucir... Para el resto de las noches, arreglá pero informal: pantalón y blusita, vestidito, pantalón y camisa mi marido... En fin, un poco más mudados de lo normal. Aunque la verdad, el año pasado ni siquiera se respetó la noche de Blanco y Negro, el pasaje iba... pues como le apetecía, que en el fondo son unos días para relajarse, disfrutar, comer, beber, conocer nuevos lugares, cansarse y, si por las noches quedan fuerzas (que muchas veces no quedan)... pues eso, a disfrutar con la pareja!!
Y este año no vuelvo a casa con dos toneladas de ropa para lavar: la envío a la lavandería del barco y me la llevo limpia y planchada, que si cuentas el montón de lavadoras y secadoras más la tintorería, sale a cuenta el gasto extra!.
En fin, que lo que importa es disfrutar un montón, como mínimo la mitad de lo que disfrutamos nosotros el pasado año, y a todos los que os casáis, mil felicidades, que tengáis un día inolvidable y, sobre todo, divertido, disfrutadlo a tope para recordarlo siempre con alegría, igual que recuerdo yo mi boda (uf, qué lejos queda ya...).