Nuestra hija Marta ya está, por fin, en Puerto Rico, ha sido un parto largo y difícil pero al final se ha conseguido.
Ya hemos hablado con ella, y la hemos visto por Skype, está feliz y radiante, además nos cuenta que le están piropeando constantemente, con lo cual dice que tiene el guapo subido.
Bueno, manos a la obra, viaje a Cracovia.
Sólo tuvimos nieve el día de la llegada, aquí estamos en la calle, al ladito del hotel. Como podéis ver, mis chicas iban preparadas para lo peor.
Junto a la catedral, típica estampa navideña de estos chicos tocando el acordeón.
La magnífica y maravillosa plaza principal, la plaza del mercado, llamada en su idioma Rynek Glowny.
Es una plaza enorme, y en el centro está ese edificio con arcos que es el Mercado de Paños (Sukiennice).
Cerca de una de las esquinas de la plaza hay una minúscula iglesia, la de San Adalberto (en el centro de la foto). Es pequeñísima.
La plaza es toda una gran joya, se mire por donde se mire.
En el centro hay un mercado navideño, donde están estos grandes toneles de madera que son puestos donde venden un vino caliente (que, por cierto, no nos gustó porque era muy fuerte, amargo y seco).
Una de las calles que salen de la plaza, esta es la calle Grodzka, una de las más concurridas.
Aquí está la Iglesia de San Adalberto, y al fondo se ve la torre del ayuntamiento.
Este es el interior del mercado de paños (el edificio de los arcos).
Está lleno de puestos de artesanía y recuerdos.
En este restaurante comimos estupendamente los cinco por 65 zlotys, o sea: ¡16 €!

La verdad es que Polonia es un país baratísimo, donde se come espectacularmente bien y por muy poco dinero (menos aún que Portugal, que ya es decir). La decoración navideña es preciosa en todos los lugares, con muy buen gusto, tanto los restaurantes como las tiendas, hoteles, etc.... son muy acogedores.
De la plaza principal, por el lado opuesto a Grodzka sale la otra calle turística, también muy famosa: Florianska, que da la puerta del mismo nombre (de Florián).
El precioso teatro Slowacki.
Bueno, veréis que muchas fotos están tomadas de noche, es cierto, pero no porque sea tarde, sino porque allí el sol se pone en esta época las 15,30 h. y a partir de las 16 h. ya es noche cerrada. Por ejemplo, en esta foto de una parada de bus se puede ver en el reloj que eran las cinco menos cuarto de la tarde.
El día de Nochebuena, por la tarde, no había un alma por la calle, así que aproveché para hacer fotos de mi plaza favorita, Rynek Glowny. Este es el Mercado de Paños
En otro ángulo de la plaza está la basílica Mariacki (de María), con torres asimétricas porque en su ejecución compitieron dos arquitectos por ver quién la hacía más alta y más rápido. Cada hora, desde las ventanas de la torre de la izquierda, un trompetista toca una melodía cuatro veces, asomándose cada una de ellas a una ventana de cada pared de la torre, para que se le oiga en los cuatro puntos cardinales. La melodía se interrumpe bruscamente recordando que el trompetista original murió atravesado por una flecha cuando estaba tocando esa misma melodía hace... bueno, un porrón de años.
El otro lado de la plaza, con la torre del ayuntamiento.
Uno no se cansa de hacer fotos en esta plaza, tiene muchísimos escuadres diferentes, todos preciosos.
A la izquierda el Mercado de Paños, en el centro la pequeña Iglesia de San Adalberto, y a la derecha, al fondo, la Iglesia Mariacki.
Al final tuve que dejar de hacer fotos porque se echó la niebla encima y ya no se veían las fachadas de los edificios.