La maestra manda a todos los niños de tarea a que escriban una poesía que termine con la frase: Madre solo hay una. Al día siguiente:
A ver Raulito, ¿qué compusiste? Con la mano hacia el cielo dice:
Yo le escribo al ser mas adorado,
porque me cuida cuando estoy resfriado,
y si debo decir cosa alguna, la digo con entusiasmo,
Madre... solo hay una
Bien Raulito!... a ver tu, Miguelito. Con la mano en el pecho dice:
Con sincero sentimiento,
me siento muy halagado,
porque tu, madre, me has alimentado....
tu eres mi sol, tu eres mi luna,
por eso te digo, Madre... solo hay una
! Bien, Miguelito!, ahora tu, JAIMITO. Con la mano detrás de la cabeza dice:
Defraudado de la vida,
por la madre que me dio,
ayer se acostó con dos,
y hoy sigue con la orgía.
Que gran tristeza la mía,
cuando ella me pidió,
dos cervecitas bien frías,
de allá del congelador,
y al abrir la puerta yo,
contesté con amargura,
de las dos que me pediste,
Madre... ¡SOLO HAY UNA!!!