Como siempre los todays para poder organizarte el día. Eduardo nos aconsejó llevarlos siempre encima, pues en él vienen los datos de los agentes en tierra de Costa, y si hay algún percance debemos ponernos en contacto con ellos.
Sobre la 1 de la madrugada iniciábamos la entrada al Sognefjorden, el Fiordo de los Sueños y alrededor de las 7 ya estábamos en Flam. Cómo habíamos quedado a las 7:45 de la mañana y el restaurante no lo abrían hasta las 7:30, decidimos pedir el desayuno en el camarote. Fue la primera y última vez

Pedí un desayuno normal y otro sin gluten. Pues sólo trajeron el sin gluten y además el croissant no estaba hecho. Así que corriendo al buffet a coger algo para acompañar al zumo.
A las 8 ya estábamos desembarcando, y Fátima nos esperaba en el puerto. Fátima es una compañera de Fabiola y nos invitó a hacer fotos mientras llegaba la hora y nos acompañó a nuestro vagón del tren.
Del tren se ha dicho mucho, que si mejor a la derecha que a la izquierda, que mejor sentarse al lado de las ventanas que son dobles y se bajan, que mejor el vagón número 6. Mis conclusiones, el mejor vagón el 6 porque te deja justo en la cascada, así que tienes más tiempo para hacer fotos y las puedes hacer sin gente. Lo de las ventanas dobles, pues no se pueden llevar abiertas porque hace fresquete y viento. Y lo de la derecha y la izquierda, nosotros íbamos de un lado a otro buscando las mejores fotos. La ventana la bajábamos momentáneamente para hacer fotos.
Aquí la nieve que nos hizo perden el tren. Vimos que estaba muy cerca y nos fuimos a hacer una foto, pero no contamos con que el tiempo que tardamos en bajar del tren también entraba en los 10 minutos de parada. Al volver de la nieve, una vez ya estábamos en el andén, vimos como el tren comenzaba la marcha. No me imaginé que se iba, pensé que estaba colocándose en la estación. Imaginaos nuestra cara cuando lo vimos marchar

y encima estábamos sin billetes

Como ya no podíamos hacer nada más, decidimos pasear por Myrdal hasta que llegase el próximo tren.
A la vuelta le explicamos al revisor lo que nos había pasado y no puso ninguna pega.
Cuando subíamos no vimos la representación que se da en la cascada, a la vuelta sí que pudimos disfrutarla.
Al bajar del tren fuimos a la oficina de turismo a realizar el pago de la excursión. Quedamos con Fabiola a las 13 en la puerta para coger el mini crucero.
Corrimos hasta el Deliziosa a comer. Como nosotros teníamos que comer obligatoriamente en el restaurante y este no abría hasta las 12:30, hablamos con el maitre para que nos dejara la carta sin gluten y así poder elegir los platos antes de que abriesen. Así lo hicimos, y la verdad es que corrieron muchísimo. Nos sirvieron los entremeses y el primer plato a todos en muy poco tiempo. Nos supo fatal dejar al camarero con los segundos platos preparados, pero ya no teníamos más tiempo.
Fabiola nos hizo de guía en el mini crucero, que empezaba en el Sognefjorden y acababa en el Nærøyfjord, en Gudvangen.
Al principio nos pusimos en la parte trasera del barquito, que está acomodada con sillas, pero al momento nos dimos cuenta que las mejores vistas (y el frío) estaban en la parte delantera, y ahí nos fuimos unos cuantos valientes, a disfrutar del paisaje.
Salimos del puerto recorriendo el Sognefjord
Parada en Undredal. Es un pueblecito muy pequeño, con unos 90 habitantes y unas 300 cabras, jeje.
Mirad si el pueblo es tranquilo, que hasta las llaves se dejan puestas
En el pueblo hay una pequeña iglesia, que dicen que es la más pequeña de Escandinavia. La verdad, no entramos porque el precio por entrar era abusivo:
Para que se vea lo importante que son las cabras para el pueblecito
Probamos el queso típico de la zona, un queso oscuro con un sabor peculiar. Deciros que yo lo compré allí, y creo que 150gr me costaron 59 NOK. El día de Hellesylt, el taxista nos lo enseñó en un súper y 500gr me costó 50 NOK, así que vosotros mismos. Por cierto, al lado del puerto hay una especie de "museo" dónde encontraréis cómo se hace el queso.
A la salida del pueblo, vimos las cabras por los acantilados. Al vernos, vinieron a saludarnos, supongo que estarán acostumbradas a los turistas.
Dejamos el Sognefjord para entrar en el Naerofjord. Aquí se calmó el viento y el paisaje mejoró más aún si cabe. El paso se hacía más estrecho y las montañas más altas. Tuvimos la suerte de ver focas nadando cerca del barco.
Llegamos a Gudvangen, dejamos nuestro barco para volver a Flam en autobús. Para ello atravesamos 2 túneles, bastante largos los dos y no demasiado seguros, comparados con algunos de aquí.
De regreso en Flam, visitamos algunas tiendecitas y directos al barco.
A eso de las 8 de la tarde, recibimos confirmación por parte del barco de que podríamos bajar al día siguiente en Hellesylt. A las 8:15 teníamos que estar en el Grand Bar Mirabilis para desembarcar en los tenders. Yo, al menos, me iba a dormir mucho más tranquila.
Para acabar el día, nos fuimos a contemplar el Sol de Medianoche