<font face="Georgia"><font size="2"><font color="navy">Sigo mi relato. Día 10 de Abril. Escala en Villefranche sur Mer.
Este día decidimos no viajar ni a Mónaco ni a Niza, sino pasarlo en Villefranche.
De este modo, no teníamos prisa ni en madrugar ni en bajar del barco. Al contrario, desayunamos y comimos tranquilamente en el restaurante (en ambos funciona en turno libre, es decir: ni tienes mesa asignada ni tienes camareros asignados, aunque hay un jefe de sala a la puerta esperando para ir situando a los comensales que van llegando según número de personas, etc.).
También aprovechamos la mañana para hacer visitas a los distintos bares del barco, las cubiertas de los jacuzzis y el tiki bar (cerrado) y ver Villefranche desde las distintas cubiertas.
De Villefranche decir que es un típico pueblo mediterráneo muy bonito, con muchas cosas por ver, y que nosotros lo hicimos por la tarde, nada más comer. Bajamos a la cubierta Bahamas para, desde un muelle flotante, embarcar en un tender. A los pocos minutos (unos 10 minutos) estábamos en el muelle pesquero [MAPA, 1].
Al salir del muelle te encuentras con la oficina de turismo [MAPA, 2], donde no había nadie, pero habían folletos en todos los idiomas y un cuadro del que he sacado el mapa del cuadro.
Desde allí marchamos a la Ciudadela [MAPA, 3], de imponentes muros y unos preciosos jardines [A], aunque hay que visitar todo el recinto, buscando los bellos rincones con los que cuenta.
Desde la Ciudadela nos dirigimos a la Iglesia de San Miguel [MAPA, 4], subiendo y bajando escaleras. La Iglesia también conserva ese aire antiguo, conservando tumbas de personajes importantes de Francia. Tras la visita a la Iglesia, nos internamos por las calles, descendiendo hasta la calle oscura [MAPA, 5], que discurre a ambos lados de la cuesta por la que bajamos de la Iglesia, y que desemboca en el paseo marítimo. Recorrimos este, y regresamos (todo paseando) por el paseo hasta el embarcadero, pasando por la puerta de la capilla de San Pedro, decorada por Jean Cocteau, abierta pero que en la entrada te piden dejes un donativo de 2 €. Compramos los recuerdos y volvimos al barco.
Todo este recorrido, ya digo, paseando y deteniéndonos si era preciso, nos llevó aprox. 3 horas... Villefranche es muy bonito, ver las casas surmontadas, en las faldas de las montañas.
Para subir al tender, había personal del Oceanic que te pedía que mostraras la tarjeta, la cual también pasabas por el lector magnético para acceder al barco al tiempo que las bolsas, bandoleras, etc., pasaban por el escáner de a bordo.
De regreso al barco, sesión de jacuzzi, visita al bar del Casino (quedábamos todas las noches, para entrar juntos al restaurante) y una opípara cena (de acuerdo que los primeros son raciones pequeñas, pero contra esto está el pedir varios primeros, o repetir alguno), y después al Salón Broadway, donde vimos el espectáculo que esta noche estaba dedicado a Las Vegas. Luego, tertulia al Heroes y Leyendas, comentando el día vivido y el que estaba por llegar... un día gratificante...</font id="navy"></font id="size2"></font id="Georgia">[

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Desembarcando del Oceanic...
Mapa de Villefranche, con nuestro recorrido y los lugares que se señalan arriba.
Villefranche desde el tender tal como entrábamos al muelle.
Subiendo desde el pueblo a la Ciudadela...
En la calle oscura, una de las partes más antiguas de Villefranche...
El Oceanic desde el tender de regreso.
Un momento del espectáculo del Broadway.
** Brisas del Mediterráneo en el S.S.Oceanic 9-16/04/07... qué bueno fue mientras duró...