Mayo 12, 2026
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MSC Virtuosa. Barcelona-Lisboa-Southampton

09 Ago 2022 09:34 - 09 Ago 2022 09:35 #1924476 por JF
Agosto 2022. Decepcionante no, lo siguiente. El buque es nuevecito y las instalaciones comunes son amplias e impecables; también el servicio de habitaciones funciona correctamente; en general, los tripulantes de servicio -recalco de servicio- hacen su trabajo con prontitud; el puente 6, donde se halla la galería con su cúpula cambiante, es llamativo y original. ¿Por qué entonces la decepción? Veámoslo por partes:
1.- El crucero está pensado exclusivamente para los viajeros de origen británico. A pesar de lo publicitado por la compañía NO hay en plantilla un enlace de español con el que contactar en caso de apuro y en un horario regular, el camarero de cabina NO habla ni entiende español, NO es cierto que el camarero de mesa pueda cumplir su trabajo en español. De hecho, solo con mucha suerte se encontrará en la recepción a una persona que pueda interactuar en español. NO hay tampoco personal hispanohablante en los sectores más importantes del buque: en la atención al cliente, en la oficina de excursiones, en Internet, en Fotografía... Nadie. Tampoco entre la tripulación "currante": camareros, servicio de bar, servicio de restauración. Es cierto que en el mundo actual hablar inglés viene casi de oficio, pero parece difícilmente explicable que en cualquier hotel de tres estrellas de Europa sea posible comunicarse como mínimo en francés, en italiano, en español, y que no ocurra lo propio en un crucero que toca cinco puertos españoles y embarca a turistas de esta nacionalidad. Pero es asi, y la propaganda que publicita MSC no se cumple en absoluto, muy al contrario de mi experiencia en otras compañías (como en Royal Caribbean, p.ej.)
2.- El viajero español debe saber que la singladura empieza y finaliza "oficialmente" en Southampton. Si embarcas en Barcelona, pongamos por caso, te convocan a una charla brevísima en la que te indican cómo ponerte el chaleco salvavidas y cuál es el punto de reunión en caso de urgencia marítima. Pero el simulacro obligatorio se realiza antes de partir de Southampton, esto es, seis días después del embarque en Barcelona. Obviamente, después de seis días de "riesgo" prácticamente ningún pasajero embarcado en Barcelona participó en lo que nos parecía un acto folclórico y desconsiderado. Lo que me sorprendió es que no nos urgieran realmente a participar. Vamos, que no se nos echó en falta.
3.- Hay que saber que la escala en Southampton se realiza con la única finalidad de desembarcar a miles de cruceristas ingleses y embarcar a otros tantos. Por eso es tan breve. Pero lo que roza el esperpento es que en el buque no planificaran salidas diferenciadas para quienes desembarcaban definitivamente -con la lentitud que cabe imaginar- y para quienes la escala era, como otra cualquiera, un motivo de visita. Nos encontramos todos en las mismas colas, unas colas larguísimas que, además, se complicaron insufriblemente porque las autoridades inglesas OBLIGAN a todos los viajeros no británicos a una previa comprobación visual -tal cual- de los pasaportes incluso AUNQUE NO TENGAN PENSADO BAJAR a Southampton. ¿Por qué ocurre esto en Inglaterra y en cambio no pasa lo mismo en los puertos de la UE con los turistas británicos? ¿Por qué no dispusieron en el buque de una salida específica para quienes no éramos ingleses? Nadie nos dio una explicación coherente. El resultado final fue que muchos de quienes habían pensado viajar a Londres ya no pudieron hacerlo porque el tiempo útil de la escala se abrevió brutalmente.
4.- Otra decepción: la calidad de la comida es correcta, pero -a excepción de la inexcusable pasta- orientada hacia gustos atlánticos más que mediterráneos y, lo que es peor, aburrida y repetitiva: por mucho que el bacalao, la ternera y el risotto se cocinen de formas distintas y con condimentos exóticos (de las colonias británicas), siguen siendo bacalao, ternera y risotto. Uno pasa por ello dos o tres veces, pero más genera una sensación de monotonía. Uno de los platos estrella de una noche fue el inevitable "fish and chips": ¿qué pescado eligieron? Bacalao rebozado, cómo no. De las sopas también presentes en el menú prefiero no hablar, pero la de centeno me llegó al alma. Estuve a punto de pedirla solo por masoquismo, pero me arrepentí a tiempo.
5.- Evidentemente, también los espectáculos van dirigidos al público inglés. Empezando ya por el director de crucero, que no se dignó aprender un saludo en español aunque fuera solo por cubrir las apariencias. Monologuistas, humoristas, cantantes... que en la propia Inglaterra deben ser de segunda o tercera categoría; imaginen el interés para un español de Cádiz no angloparlante. Por supuesto, todas las actividades que se realizan en los distintos puentes y en la piscina -desde un simple Trivial a un concurso de baile- se hacen exclusivamente en inglés. Es cierto que la compañía de teatro fija del MSC Virtuosa tuvo a bien hacer una gala "flamenca": lástima que nadie les advirtiera que ni el tango ni los bailes cubanos entran en esa categoría; de hecho, lo único con cierto aroma flamenco fue una canción de David Bisbal. El "Bulería, bulería", que cantaron con la gracia que puede esperarse. Nos emocionó, pero de risa. Eso sí, todos ataviados de bandoleros de Sierra Morena o de andaluzas con vestido de lunares. Increíblemente fueron capaces de superarse con el espectáculo "Medianoche en París": oír entonar canciones francesas en inglés fue un momento inenarrable. Un puntal del crucero.
6.- Pongámonos más serios. En Lisboa y en Cádiz el centro histórico queda muy próximo al desembarco, por lo que no es necesario utilizar ningún medio de transporte más allá del propio interés del crucerista; en Alicante, el Ayuntamiento dispuso unos muy eficientes y regulares autobuses de traslado al centro -gratuitos-, un detallazo. Ahora bien, en Málaga y en Mallorca el crucero -esto no es exclusivo de MSC- nos ofreció un "shuttle bus" a cargo de la compañía por el módico precio de 10 libras (ojo, libras, no euros) por viajero. En taxi, el trayecto no cuesta más allá de ocho o diez euros en total salvo engañifa del taxista: con dos pasajeros, ya se ahorra una cifra; con tres o cuatro el ahorro es brutal. Calculen la pasta que se embolsa la compañía por cada "shuttle" de cincuenta plazas. Hay que tener en cuenta, eso sí, que si en Mallorca coinciden varios buques la cola para coger un taxi es tremenda. Existe la opción de utilizar el autobús 1, que deja no muy lejos de la catedral o, si se quiere, en la misma Plaza de España (al lado de la estación de ferrocarril de Sóller), pero también las colas pueden ser largas.
7.- La escala en Villefranche colmó la desesperación de muchos. La mía incluida. Seguro que el crucerista experto sabe que hay que trasladarse a puerto utlizando los "tender" del buque porque este no puede atracar allí. Pues bien: solo utilizaron dos "tender", sumados a tres o cuatro hermosas lanchas francesas. Lo inverosímil del asunto es que se usó un único punto de embarque y desembarque, en un costado del barco, a popa. Las lanchas esperaban pacientemente a que una acogiera el tope de viajeros -o los devolviera al barco- antes de hacer lo propio. Esto significa, en plata, que tienes que estar preparado a las ocho de la mañana, u ocho y media como muy tarde, y que te toque una tanda de viaje no superior al número 10/11. Por encima de estas tandas, imposible pisar Villefranche antes de las once de la mañana. Si se quiere viajar a Montecarlo o a Niza, dado que la hora de partida del barco es las 16:00 horas, puede calcularse cómo se le comprime al turista el horario de su estancia en tierras francesas. Nos convocaron en el teatro para hacer la espera, pero ni siquiera cabían en él todos los que deseaban utilizar una lancha; las colas se extendían a lo largo del puente 6. ¿Por qué esta aberración? Fácil: quienes viajan en las excursiones organizadas por MSC son los primeros en desembarcar. Esa es la lección que se pretende impartir. Evidentemente el barco no partió a la hora prevista -acumuló un retraso de sesenta minutos largos- porque también en el puerto de Villefranche las colas fueron mayúsculas.
He viajado en otros cruceros con compañías cuya lengua oficial a bordo no era el español, claro está, pero nunca me he encontrado ante un ninguneo tan descarado, tan vergonzante, tan desconsiderado, hacia el pasaje no angloparlante. Ni siquiera cubrían el expediente por megafonía salvo en contadas ocasiones. Nos salvó, y a duras penas, el "Diario de a bordo", que sí reparten en español aunque las hojas adicionales que se adjuntan sobre determinados servicios no están traducidas. ¿Para qué esforzarse, no? Está claro lo que les interesa, y lo que no.
Procuraré responder cualquier duda al respecto. Ojalá la mayoría de viajeros hispanos no hayan sentido tan en sus carnes como yo lo que personalmente solo puedo interpretar como una falta de respeto por parte de MSC.
El siguiente usuario dijo gracias: jolovvv

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