Partimos de Las palmas con el mayor temporal de mar y viento de los últimos años, que yo haya vivido en Canarias. El barco se portó como un campeón y, aunque se movió bastante durante los dos primeros días, no se suspendió ninguna actividad a bordo. Comidas, teatros actuaciones, etc. Para mí ha sido una prueba de fuego muy importante, pensando en mis acompañantes que son bastante miedosos. A partir del segundo día,tranquilidad a bordo y buen tiempo en las escalas que hicimos.
Comidas: suficiente. Hay que tener en cuenta que, antiguamente, los menús los elaboraban grandes Chef. Hoy los elaboran economistas. Es decir, se presupuesta hasta el último euro. A modo de ejemplo de cualquier comida o cena: Aperitivo, sopa, pasta o risotto y carne o pescado. El pescado, casi siempre fileteado y siempre congelado, eso sí, con alguna salsita sabrosa. En cuanto a las carnes, predominio del pollo y del pavo. Por no tanto no espereis ninguna sorpresa ni ninguna esquisites. No hace demasiado años, en la cena de gala siempre ponian media langosta al grill.
Servicios de camarotes y restauración: impecables.
Teatro. Buenas actuaciones, sobre todo el ballet flamenco. Muy agradable tomar allí una copita antes de la cena.
Animación: buen equipo. Muy pendiente siempre.
Casablanca. según mi mujer y mis suegros un horror. A mi me encantó aquella locura de gente y tráfico. Ciudad con una vida impresionante. La mezquita de Hassan II, absolutamente imprescindible.
El primer día fuimos, con un grupo de canarios a Rabat. Ellos habian alquilado una guagua y contratado un guía muy competente. Precio por persona, 15 euros. Estuvimos hasta las cinco de la tarde. Comparad con los precios de las excursiones del barco y, vosotros mismos. Comida tipica en Rabat. Varias visitas, entre ellas el palacio real y el mausoleo de Mohamed V.
Agadir. Les encantó a mi mujer y a mis suegros. Temperatura como en Canarias. Muy turística. Playa y paseos marítimos muy bonitos. Contratamos un taxi. Conductor Brahin. Nos entendiamos con el a las mil maravillas. Por la mañana nos llevó a la fortaleza para hacer fotos, al palacio real, a la khasba, a la medina y a los zocos donde " compran los marroquies". Tambien a una tienda donde fabrican, artesanalmente, el argan. Después le pedimos que nos dejará un par de horas libres para ir de tiendas y comer. Por cierto, en un restaurante de dueños españoles. A las cinco de la tarde quedamos para que nos trasladara al barco. Negociamos un precio de 50 euros. Seguid comparando con las excursiones del barco.
Por cierto, en Marruecos recomiendan guardar los pasaportes en el camarote. Nosotros llevamos las tarjetas del barco y los carnets de identidad. Al bajar del barco no te pieden documentación.
Lanzarote. Conocemos muy bien la isla, así que decidimos quedarnos en Arrecife. El puerto queda lejos, pero hay un caminos muy agradable junto al mar. Lava volcánica y picón por todos sitios. En cuerenta minutos nos pusimos en la capital. Muy animada. Comimos en un restaurante de pescado y productos canarios. Por la tarde-noche al barco en taxi.
Tenerife. También conocemos muy bien la isla. Al llegar a Santa Cruz cojimos el tranvía y subimos a La Laguna. También muy animada. Visita al Cristo y al nuevo mercado de San Pablo. Al estilo del mercado San Miguel en Madrid. este día comimos de pinchos, tapas y vinos en varios establecimientos. Por la tarde de compras en Santa Cruz y al barco.
Y esta fué nuestra semana. Lo pasamos fantasticamente bien y sé que los que embarcareis proximamente tambien los pasareis de cine. Animos y a vivir el crucero.
Por cierto, hay dos cenas de gala. Gentes que van muy bien vestidas y otros que parecen ir a una chuletada. Yo recuerdo que hace mas de 30 años hice un minicrucero ( gracias a un amigo que me invitó ) en el buque Camberra. No era, ni mucho menos tan grande como los de ahora. Pero eso sí. Me tuve que comprar un smoking para las cenas. En ese tiempo todas las noches eran de gala. No os digo lo que cenamos porqué aún me relamos recordándolo. Por eso, en homenaje a los antiguos cruceros, creo que nos cuesta nada remomorarlos, vistiendonos elegantemente en las noches de Gala.