Buenas he vuelto después de un fin de año desastroso. Se empezo el nuevo año como nunca, en medio del mar, sin nadie de los que quieres a tu lado, sin el mítico Ramón García dandonos las campanadas. No sólo no nos la dio Ramón García, sino, que estabamos ahi todos espectantes con la copa de uvas en la mano, a que hicieran las campanadas de alguna forma, y se llego al 2008, y yo continuaba con las uvas en la mano!!
Yo miraba la cuenta atrás, y cuando empezaron los últimos doce segundos, empece a comer la primera uva, pero no me la habia metido en la boca, cuando ya solo faltaban 10 segundos, y yo pensando, madre mia, que rápido van las campanadas normalmente me da tiempo... y como no escuchaba ninguna camapanda, desistí.
Hey, por lo menos evité el primer atragantamiento del año, y la primera babilla por la comisura de la boca, que todos los años me ocurre.
Después de mi relatillo, os cuento, que el miedo que tenía de estar solo, se rompio el primer día, me junte con mi amigo del año pasado, y nos fuimos a dar una vuelta, luego él se metio en el jacuzzi, y allí conocí a dos hermanos cordobeses, con los que quedamos luego en la disco, y en la disco fuimos conociendo a todos. La verdad hicimos un buen grupillo de jovenes.
También conocí a mi amigo Juan, al que vi bailando en la disco, y en un flash, pensé ostia este es Juan, me acerqué a él le pregunté y ¡si era él! Se quedó un poco asombrado, porque no nos dimos alfinal ni telefono, ni nada, y podia ser dificil encontrarnos sin habernos visto nunca, pero si que nos conocimos.
Luego el Barco, como en todo, tuve sus momentos especiales, sus momentos de cansancio, pero como siempre fue algo distinto.
Aunque debo de reconocer, que el primero tal vez lo disfrute más, porque al ser el primero y no haber vivido nunca antes esa experiencia, fue algo inesperado. En este ya sabía lo que me podía pasar, y no me lleve ninguna sorpresa.
Pero ya veremos el próximo, como cae, cuando cae y donde cae...