La pequeña Eslovenia es un país de juguete, con una mezcla de culturas interesante. Aunque la costa es puramente italiana, al haber pertenecido al país transalpino durante mucho tiempo, el interior y muchas de sus ciudades nos recuerdan a Austria, y no hay nada más Suizo que sus montañas y el folclore tradicional. Desgajada de Yugoslavia con un incruento proceso de independencia, se acicala para recibir a cruceristas.
Su litoral es pequeño, siendo Koper su único puerto industrial. Pensaba que era un simple trámite para visitar Ljublijana, cuevas de Postojna, Piran, Lago Bled o el famoso Castillo de Predjama. Conozco Eslovenia y todo esto se puede visitar en excursiones, muy baratas desde el propio puerto, en pocas horas. Como todavía mis rodillas no habían recuperado el ritmo, decidí dar un corto paseo por el "supuesto" casco histórico a unos 100 metros. Y fue una agradable sorpresa.
Su parte vieja es claramente veneciana. Pequeñita, hermosa y agradable todo comienza en la Plaza de Tito, en donde encontramos lo más destacado de la ciudad: la catedral de San Nazario con una altísima torre campanario con un reloj, la Loggia, donde se discutía antiguamente de política, y el Palacio Pretoriano año del siglo XVII.
Detrás de la catedral la Plaza Brolo con la iglesia de San Jacobo y diversos edificios históricos de diversas epocas, y lugar arbolado perfecto para descansar en una tarde de canícula.
Tras cruzar el arco por debajo de una especie de puente de los suspiros local entramos, en una estrecha Calle Cevljarska, que viene a ser el centro comercial, del casco histórico y en donde encontramos algunos cafés antiguos, tiendas tradicionales; y si seguimos al sur llegamos a la Plaza Presernov, la puerta sur de la ciudad. Tiene una preciosa fuente del siglo XVII, de diseño bastante curioso. Es territorio de palomas. Podemos volver por un laberinto de callejuela, hacia la izquierda, pasando por la Plaza del Capaccio, con el precioso edificio de la Taberna. Un depósito medieval de sal, con un artesonado increíble. Regresé por la Kidriceva, en donde está el edificio más antiguo de la ciudad y el Museo Regional de Koper.
Lo más llamativo de este puerto es la atención que se presta está a los cruceristas, y que a veces muchos puertos españoles, tendríamos que aprender. No solamente internet rápido gratuito, sino una feria local para turistas, en donde además de folklore local, hay diversas degustaciones de productos típicos locales.