Alexander, permiteme completar tu exposición y hablar de aquella hermosa y esbelta nave, la "TN FEDERICO C". Lo recuerdo de sus escalas en Barcelona, cuando procedente de Genova o Napoles completaba pasaje para La Guaira y Sudamerica en sus primeros tiempos y posteriormente para Miami.
Tengo su imagen gravada en mi mente, entrando por la antigua bocana del puerto de Barcelona a finales de la decada de los 60, situada un poco más alla del antiguo muelle del Contradique, emergiendo en una brumosa mañana con su esbelta chimenea amarilla, que le identificaba de forma inequivoca empujado por aquellos viejos remolcadores de nombre "MONTABER, MONTURIOL, MONTJUICH, etc.".
Recuerdo aquella frase que nos cruzabamos los que frecuentabamos las viejas estaciones maritimas de Barcelona, "es el Federico, su chimenea es inconfundible". Su acople plateado en la chimenea, que se le colocó más tarde, le delataba su condición de turbonave y en conjunto le distinguian de sus hermanos de compañía "ANNA, ENRICO, EUGENIO, etc.". Era una nave preciosa, esbelta, pintada de blanco, daba una sensación majestuosa, cuando maniobraba para atracar de costado, normalmente, en la Estación Maritima Sur y la veias acercarse de costado. Ahí la ví muchas veces, hasta que un día se fue y ...... nunca más apareció. Tuve conocimiento de su triste fin y me causo gran tristeza: aquella "belleza esbelta" no merecia el fin que tuvo: el naufragio, el peor fin de un buque, el jamas deseado por un Capitan para su barco.
Sirvan esos párrafos como homenaje a tan hermosa nave que durante 42 años surco con su proa (sin bulbo) la mar.
Disculpad, pero aquellos buques me traen bellos recuerdos y como tu Alexander me emociono.
Un cordial saludo para todos.
Alfredo