Este no es un buque mítico, pero es el barco en el que hice mi primer viaje desde Barcelona a Buenos Aires en el año 1962.
Tiene ciertas curiosidades en su historia. Construido como Portaaviones, posteriormente es convertido en barco de pasaje. Participa en el salvamento del buque Lakonia, que se hunde tras un incendio. Y finaliza sus dias con graves problemas entre la tripulación y el pasaje.
www.histarmar.com.ar/BuquesMercantes/ListadoS/Salt2a.htm
www.histarmar.com.ar/InfGral/Lakonia1.htm
Este es un extracto periodistico de la época, en el que se refleja las vivencias de los inmigrantes que viajamos en este barco.
El viaje del Salta
El buque Salta, de fabricación puramente nacional, partió de
Nápoles una templada noche de otoño de 1954. Su destino era Rosario y
en sus camarotes traía a 294 personas que venían de lugares tan
distantes como Calabria, España y Portugal. Del otro lado del océano,
el contingente fue esperado con ansias por miles de hombres, en su
mayoría padres de familia, que habían emigrado primero intentando
escapar de la triste realidad que ofrecía la Europa de posguerra.
Ahora el destino empezaba a mostrarse más promisorio, por lo que
habían llamado a sus mujeres e hijos para emprender una nueva vida en
América.
El Salta tardó 22 días en cruzar el Atlántico y amarrar frente a
la Estación Fluvial. Sus camarotes y pisos de madera fueron testigos
de la ansiedad del reencuentro. Las interminables noches de
navegación sorprendieron a decenas de viajeros contemplando el mar
desde la cubierta. Sólo un simulacro de accidente logró sacarlos de
la monotonía y hasta les infundió algo de pánico. Sin previo aviso,
las autoridades ordenaron una rápida evacuación del barco y el miedo
se adueñó de todos. La calma volvió algunos minutos más tarde, cuando
el capitán anunció la verdadera razón de los insistentes silbatazos
en medio del océano.
En el comedor, las largas mesas con capacidad para diez personas
fueron el ámbito ideal sobre el cual planear los destinos y pasos a
seguir una vez que pisaran suelo rosarino. Para muchos la experiencia
era única. Jamás habían viajado en barco y los más pequeños estaban
fascinados. Pasaban largas horas en la cubierta mirando cómo los
peces saltaban detrás de la embarcación. Otros, en tanto, cambiaban
sus liras por pesos argentinos en la sucursal bancaria que trabajaba
a bordo de la embarcación. La nueva moneda les permitía comprar
gaseosas y golosinas durante el viaje.
El Salta llegó el 12 de diciembre al puerto de Buenos Aires en
medio de una copiosa lluvia. Allí bajaron algunos inmigrantes y horas
más tarde zarpó con rumbo a Rosario. Esa misma noche, la embarcación
comenzó a surcar las aguas del Paraná. Y unos kilómetros río arriba
fue abordada por los inspectores sanitarios. Con las primeras horas
de la tarde, la Estación Fluvial comenzó a vestirse de fiesta para
recibirlos.
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Un saludo para todos los que al leer este mensaje os haceis participes de mis recuerdos.
Enrique Jimenez