Hola a tod@s.
Hice el circuito número 43 del programa del MSC en el Armonía (Bari-Santorini-Mikonos-Atenas-Corfú-Drubrovnik-Venecia).
Tengo una discapacidad física severa, voy en silla de ruedas, no ando nada, ni un paso, tengo un brazo totalmente parado...
He decir que este ha sido un viaje maravilloso.
Cierto es que las ciudades antiguas de Grecia no están adaptadas para discapacitados y que me quedaron muchas cosas por ver, aunque lo sentí más por mi pareja en el viaje que por mí misma, pero con buen humor y predisposición se salvan todas las dificultades.
En cuanto al barco:
-El servicio muy bueno, tanto camareros, limpiadores, guías, animadores... La propina (42 € por pasajero, [img][/img][img][/img][img][/img][img][/img][img][/img][img][/img][img][/img][img][/img][img][/img]que se cobran en la factura directamente)muy bien merecida.
-Los camarotes para discapacitados son el doble de grandes que el resto y se puede maniobrar con la silla estupendamente. El baño tiene barras laterales en el lado de la pared, tanto en el inodoro, como en la bañera. La falta de una barra lateral en uno de los lados del inodoro la podíamos suplir colocando la silla de ruedas en ese lado. El plato de ducha es continuo en el suelo y dispone de un asiento plegado a la pared. El único problema era que el agua se derrama mucho por fuera de la ducha, ya que no tienen mamparas, sino cortinas, pero el sumidero está muy bien y la elimina rápidamente.
-Los camarotes para discapacitados son siempre interiores, se echa de menos la luz.
-En el restaurante (Marco Polo) las mesas son suficientemente altas para que quepa la silla y los camareros están asignados por idiomas y zonas, no obstante, el inglés siempre viene bien, aunque el español, bien gritado y acompañado de gestos, se entiende en todo mundo.
-Existen baños adaptados fuera del camarote. Yo vi 2: uno en la cubierta 5 frente a una de las entradas al restaurante Marco Polo y otro en la cubierta 6 en la entrada al teatro.
- En el barco, se puede llegar a todas partes con la silla menos: al yacuzzi en la penúltima cubierta (tiene unos 5 escalones), la piscina (tiene un escalón grande alrededor), el teatro (tiene escalones por todas partes(aunque te puedes poner arriba, entrando por la cubierta 6 que solo tiene un escalón, pero no se ve tan bien), tampoco pude ver las canchas de tenis ni de baloncesto, ni escalar el rocódromo... pero creo q no fui la única, jejeje [

].
-De todas formas, los escalones no son problema porque la tripulación siempre está dispuesta a ayudar y hacerte la vida más fácil.
- Mi recomendción es no llevar la silla eléctrónica. Para el barco está bien, pero para las excursiones pesa mucho.
Acceso a las ciudades:
- En Santorini se accede al puerto en pequeñas embarcaciones a motor. La tripulación se encarga de bajar la silla por la escalinata y de dejarte en tierra firme. Una vez allí se puede subir en el telesférico. Tu acompañante debe ir a solicitar que te suban en el montacargas al dueño del telesférico (los discapacitados pagan la mitad, 6 € en total -2€ el discapacitado-.)
Las calles de Santorini no están muy bien para una silla, tiene muchos escaloncitos y cansan a cualquiera. Vimos la vista de la bahía, volvimos a bajar y nos tomamos un café en el puertito.
-En Mikonos el barco sí atraca y se baja por una rampa por la cubierta 4, también se encarga la tripulación (un italiano fortachón y medio calvo muy amable.)
Por Mikonos sí se puede andar mejor, no hay escalones, aunque llegamos de noche. Es bonito. Muy bueno el arroz con marisco en los restaurantes del puerto. (40 €, 2 platos gigantescos, bebida y café, me gustó mucho el café griego con su galletita de canela, se parece al chocolate, es más espeso que el nuestro.)
-El acceso al Pireo, en Atenas, es igual que en Mikonos. Ese día contratamos una excursión al Acrópolis. La guagua (el autobús) no está adaptado (al menos el de la compañía de cruceros). Nosotros solucionábamos este problemas subiéndome en brazos (mi compañero por el tronco y algún pasajero por las rodillas.)Es cierto que yo no soy muy pesada (físicasmente hablando, jejeje) mido 1,65 cm y peso entre 58 y 60 kg (esto es aprox., porque hace siglos que no me peso.)
No pudimos subir a ver la ciudad antigua propiamente dicha. Mi pareja y yo nos tomamos otro café griego en el restaurante donde nos dejó la guagua (tiene baño adaptado).
Creo, me pareció que los autobuses de línea en la ciudad están adaptados, pero nosotros no lo intentamos.
-La siguiente parada fue en Corfú, donde tambien nos bajamos igual, planta cuatro, rampa y autobús. Tiene muchas zonas verdes. Edificios antiguos, una plaza llena de palomas y un laberinto de calles llenas de tiends llenas de souvenirs. Las vistas al mar y los islotes verdes son muy bonitos. En esta isla probamos dos especialidades griegas en el restaurante más antiguo de la ciudad, que da hacia la plaza y hacia las calle traseras: la Musaka (una especie de lasaña de verduras) y el pulpo a la parrila. A mí,personalmente, me gustó mucho la comida griega: tiene muchas especias que le dan un sabor muy aromatizado y ligeramente picante.
-Dubrovnik, en Croacia, fue la única ciudad en que la policia paró el autobús para que mostrásemos el pasaporte. Las tiendas aceptan euros, aunque no es la moneda oficial. La bajada es igual que en las anteriones ciudades.
Se trata de una ciudad fortificada que está espectacularmente conservada. La silla de ruedas puede acceder a todas partes salvo al muro (tiene escaleras). Muy bonito el muelle y las vistas. El lugar te transporta a la Alta Edad Media y para aquellos que entiendan de arte y construcciones es una maravilla arquitectónica, para el resto, simplemente es una maravilla.
-Venecia es la última ciudad donde el barco nos espera. Se baja en el muelle, como siempre, jeje, y se compra un ticket para un bus acuático, que tiene una rampa de acceso. El personal te echa una mano para salvar el pequeño escalón, sin problemas.
El problema fue el acceso mas allá del canal exterior y de la plaza San Marcos. En el exterior, casi todos los puentes tienen rampas, pero si intentas adentrarte en las callejas, olvídalo. Venecia está llena de puentes con escalones y el único elevador que vimos, estaba precintado. No pudimos ver el puente de los suspiros, pero al menos estuvimos en la Plaza San Marcos. Tampoco intentamos subir en góndola, más por desgana que por otra cosa.
Zarpamos al atardecer y la vista de la ciudad desde el barco al abandonarla a través del gran canal es grandiosa. La puesta de sol, las gaviotas... simplemente inolvidable.
-Ya solo resta una noche de navegación y al día siguiente llegamos a Bari. Donde debes abandonar el camarotena las 11.30 AM (las maletas se dejan fuera la noche antes y la tripulacion se encarga de bajarlas hasta la guagua que nos llevará al aeropuerto.)
En nuestro caso, tuvimos que hacer noche en Bari porque el tiempo no permitió atracar hasta 6 horas después del horario previsto (del 15 al 23 de octubre, viajamos) y perdimos el vuelo de vuelta. Pero la compañía´MSC se encargó de alojarnos en un hotel (a todo lujo - el Scandic by Hilton- un hotl de 4 estrellas, con mobiliario de diseño) con pensión completa, y nuestra habitación era adaptada, por supueso: barras larerales en el wc y asiento en la ducha.
La compañía también se encargó de los vuelos Bari-Nápoles-Madrid-Gran Canaria, todos en busisness class.
Llegamos a casa un día después, pero muy contentos, y cansados, claro.
En definitiva: recomiendo este viaje a todos aquellos que, sin muchas exigencias, desean salir con buena voluntad y ganas. Es una experiencia que permanece más allá... Al cerrar los ojos, permanecen en la retina todas aquellas imágenes... y merece la pena.
Un abrazo muy fuerte a todos y ánimo. A vivir, que son dos días.
Anabel Lorenzo.
¨Las Palmas de Gran Canaria.