<blockquote id="quote"><font size="1" face="Verdana, Arial, Helvetica" id="quote">quote:<hr height="1" noshade id="quote">se mueve mucho el barco? (dependera de la mar, pero en lineas generales?) <hr height="1" noshade id="quote"></font id="quote"></blockquote id="quote">
El trayecto de Palma a Túnez fué bastante movido. Aviso para navegantes: Quien os diga que "esos barcos tan grandes no se mueven", miente como un bellaco.
Por más grande que sea, un barco en alta mar no es más que una cagada de mosca a merced de los elementos. No se dónde leí acerca del sistema de estabilización del barco, de la más moderna tecnología y bla, bla,bla... dinero gastado inutilmente, porque a eso de las 2 de la mañana el barco se convirtió en una montaña rusa de feria itinerante. Y yo me imaginaba al capitán Giuseppe Russo (nuestro Estuvin particular) como patriarca de una familia gitana de esas que va de pueblo en pueblo llevando pasmosas atracciones como "el pulpo" o "las tazas giratorias", sentado en el puente en calzoncillos jugando al dominó con indiferencia junto a sus lugartenientes mientras la concurrencia daba grititos de miedo contenido o corría al lavabo con las mejillas hinchadas de contener el vómito.
Afortunadamente la movida nos cogió a todos en la cama, por lo que deduzco que más de uno/a debió de agradecer andar sumido en los brazos de morfeo o al menos estar en posición horizontal, lo cual es de una estabilidad muy gratificante. Concretamente mi esposa y su particular e inmutable capacidad para dormirse apoyada en el altavoz de una discoteca, apenas paticiparon de la componente lúdica (o no) de la marejada.
Pero a mi, que una fiesta me gusta más que a un tonto un lápiz, a la primera sacudida se me abrieron los ojos como platos. Y cuando empecé a darme cuenta de los bamboleos y a oir cómo el camarote se convertía en una sinfonía de crujidos en cada golpe de la marea, no tardé ni dos minutos en saltar de la cama como un resorte para hacer surfing en seco y jugar a caminar como un borracho sin haber ingerido ni una gota de zumo de caña. Por algún motivo, me vi dominando la técnica de la falta de eje central con el mismo virtuosismo con el que paganini tocaba el violín después de rompérsele tres cuerdas.
Pero la limitación del camarote pronto se me hizo corta, y decidí que era el mejor momento para dar un paseo por cubierta. No se me ocurre mejor momento para algo así que una noche cerrada con un mar juguetón. Me calcé mi sudadera y unos pantalones y salí al pasillo a buscar los ascensores. A lo largo del corredor pude comprobar que la luz que salía por las ranuras de las puertas de los camarotes delataba un sinfín de fiestas particulares. Pero por los espacios públicos del barco no se veia un alma.
Entre vaivenes y risas en solitario alcancé la cubierta 11. Por cierto, deberiais probar a tomar un ascensor en esas condiciones. La combinación de movimiento vertical con los golpetazos laterales produce un efecto catártico que sólo me imagino en estado de ingravidez. Si teneis ocasión no os lo perdais.
Pero al llegar a cubierta, mi gozo en un pozo. Las puertas estaban cerradas a cal y canto y el sistema de videovigilancia debió de alertar a alguien, porque no tardó en aparecer un filipino a decirme con una sonrisa que "no podel salil señol.Peligloso". Aguafiestas. Con la ilu que me hacía a mi salir a proa a jugar a titanic con los brazos en cruz.
Con el chasco me volví a mi cueva y traté de conciliar el sueño