Bueno chicos, continua el jueves y camino del viernes, para endulzar la mañana con un poquito de humor de “pata negra”, y ya que los tenemos por la capital, os dejo unas letras de estos artistas, concretamente de la pieza de San Ictícola de los Peces….
San Ictícola de la Mar
San Ictícola de los Peces
te queremos solicitar
que nos des una buena pesca
al contrario que otras veces
no nos vuelvas a fallar.
Con fervor y con fe
te venimos a rezar
pero tú también
pon un poco de voluntad.
San Ictícola de la Mar
San Ictícola de los Peces
no nos vuelvas a fallar.
- Y ahora, leeré la vida de San Ictícola
- ¿Toda, padre?
- Don Ictícola Fiorentini fue un honesto mercader que vivió en la Toscana en el siglo XI, que descubrió su vocación religiosa el día en que casi muere atragantado por una espina de besugo; su abnegada esposa salvó su vida extrayéndole la espina; pero esos instantes de pánico le causaron una tremenda impresión; Ictícola nunca había visto tan de cerca a la muerte... ni a su esposa. Entonces decidió tomar los hábitos, (sobre todo el hábito de no comer pescado), y comenzó su prédica; la prédica contra el consumo de todo tipo de pescado. En 1614 fue canonizado como San Ictícola de la Mar, protector de los peces, encargado de mantenerlos alejados de las redes de los pescadores...
- ¿Qué estamos haciendo acá? ¿qué estamos haciendo acá? ¿se puede saber qué estamos haciendo acá? ¡Veinte años que venimos a esta roca podrida a rezarle al muñequito! ¡y ahora...!
- Lo que pasa es que esta parte no la había leído nunca
- ¡Era San Ictícola el que nos arruinaba la pesca! ¿te das cuenta? ¡tan santito que parecía!
- No, no, no, está bien, está bien, no debimos rogar a San Ictícola
- Pero, ¿en qué quedamos, padre? Si ruega, porque ruega; si no ruega, porque no ruega...
- Hablando de Noruega... ¿se acuerdan de las turistas noruegas, las que vinieron el año pasado?
- Y, qué tiene que ver eso?
- Dejemos la pesca, dediquémonos al turismo; aprovechemos nuestras hermosas playas, el sol del Mediterráneo... asi vienen las turistas noruegas, ¿eh? que allá se están...
- Esas turistas nórdicas son impúdicas
- No, noruegas
- Los hombres las espían; luego viene la tentación y los malos pensamientos... toman el sol con el torso desnudo...
- ¡Je, je, je!
- No, esas cosas nunca vienen solas
- Y no, vienen de a pares... (la tentación y los malos pensamientos)
- No voy a permitirlo... no insistan... ¡bueno, está bien!
- Padre, ¿y a quién hay que rezar para que nos manden turistas? suecas, belgas, alemanas...
- Torso desnudo... hay una santa... Santa Lola de los Lactantes; vamos a rezarle para que nos mande turistas.
Suecas, belgas y alemanas
son mujeres muy completas
por su cuerpo seductor,
por la gracia de sus piernas
por la gracia de sus...
¡por la gracia del Señor!