Sainte-Croix, no la conozco. Es la más merdional del archipiélago, muy separada de las 4 restantes: St. Thomas, St. John, Tortola y Virgin Gorda, que he hollado todas. Estas están tan juntas que los lentos ferrys que las unen apenas tardan 20 minutos en enlazarlas. Las dos últimas son inglesas, pero eso no cambia ni su fisonomía, ni su vegtación, curiosa por la escasa presencia de palmeras. St. Thomas tiene las bahías más amplias y bellas, pero las St. John son más numerosas, aunque mas pequeñas y no exentas de encanto aunque algunas playas son pedregosas y todas tienen poca anchura; hacia el O. la vegetación es rala y abundan los cactus. En Tórtola desembarqué en su puerto para tomar el ferry que nos llevó a Virgin Gorda, que no tiene mas que un largo desembarcadero de madera para ferrys. Muy cerca está la parada de los trenecitos que te llevarán al aparcamiento de la Cueva del Diablo (Devil’s cove), el lugar más visitado, al que bajarás por un largo, estrecho y tortusoso sendero, no muy difrente a los que existen en St. Thomas y St. John (sobre todo aquí), para alcanzar algunas de sus caletas. Creo que hablé de él en un post antiguo, a raíz de mi visita.
Marigot es la capital de la parte francesa de Saint-Martin. El puerto es algo más estrecho y corto que el de Gustavia, pero al su alrededor se hallan las pocas cosas notables que verás allí. Esta solado con tablas de madera y es sólamente deportivo. Nada más salir te hallarás la carretera que lleva a Philipsburg, que parte en dos la ciudad. Más allá de la carretera no hay nada interesante. Recuerdo que tenia necesidad de comprar una clavija de enchufe americana y tuve que patear la zona en busca de alguna ferretería. Preguntando aquí y allá, localicé dos, pero en ninguna hallé lo que buscaba. Sólo se habla francés. En los aledaños del puerto y, saliendo de él hacia la izquierda, hay algunas tiendas de marcas, por lo general caras. Mi consejo es que tomes un taxi y te vayas a Philipsburg, que tiene una bahía preciosa y es un emporio de compras. Todos los precios están tirados: electrónica, tabaco, incluso la langosta, que pagué al irrisorio precio de 24 USD el Kg. Tendrás que atravesar una montañuela que separa las dos zonas, la francófona y la todo-parlante, porque en la parte holandesa te entenderás en cualquier idioma, incluso el español. Si lo haces, no dejes de mirar a la izquierda, saliendo de Marigot, una vieja fortificación aislada en una colina y conforme vas subiendo la montañuela, ahora a tu derecha pero mas distante, la isla de Saba, pequeña pero tan montuosa y acantilada que es prácticamente inaccesible por mar. En la parte holandesa, los trayectos de los taxis están prefijados y expuestos en las paradas, pero en la parte francesa hay que negociarlos. Vi pocos en Marigot, aunque hay una parada saliendo del puerto. Si no te das prisa, quizá tengas que conformarte con pasear por ella.
De Saint Barthélemy (St. Barts) he hablado extensamente en post antiguos. Es una islita pequeña, que puedes patear sin problemas porque la longitud máxima entre las bahías al N.O (Colombier) y S.O. (Almirant) será de unos 6-7 km. y todo el circuito de unos 22-25 km, pero eso no quiere decir que sea facil hacerlo. En esta isla, lo más plano que hallarás son la pista del pequeño aeopuerto (además, en pendiente) y sus estrechas carreteras. Gustavia es cara y el único lugar donde te entenderán en inglés y no siempre; en el resto de la isla, françois-créole. Saliendo de Gustavia en dirección al aeropuerto y por el camino que rodea su vallado, llegarás a la bahia de St. Jean, que tiene un pequeño arrecife coralino en el centro y al fondo la cierran tres islotes pelados. Desde el extremo oriental de la bahía hasta los acantilados de Milou, hay un paseito.
A Ste-Lucie solo fui una vez, en 1985, en ferry desde Martinica (1 ½ hora). Castries no valía gran cosa, pero había mucho ambiente en una playa algo mas al sur, siguiendo la linea de costa, en la bahia de Marigot (nombre que se repite en todas las islas francesas), casi cerrada por dos lenguas de tierra, una baja y la otra montuosa. En aquella lengüeta baja, de arena fina y repleta de palmeras, con vistas tanto al mar abierto como a la preciosa bahía interior, me reencontré por primera vez en el Caribe tantas veces soñado. Luego, he vuelto muchas veces al Caribe, pero cosas de la vida, nunca a aquel rincón de ensueño. Asignatura pendiente. Por cierto, es una isla independiente y no valían los francos entonces, solo la moneda local (el dólar caribeño que se utiliza, por ejemplo, en Barbados) y que no vale nada una vez salgas de ella. En Saint Martin, tanto en la parte holandesa como francesa, puedes pagar en euros sin problemas, al igual que en St.-Barts, que es un departamento francés dependiente de Guadalupe.
Roseau es más pequeña que Castries, pero con más encanto. También llegué en ferry desde Port de France, que tarda lo mismo que a Ste. Lucie, aunque pasas mas tiempo costeando la Martinica que en mar abierto. Este viaje fue unos 5-6 años después, en 1990-91. Perdimos el ferry de vuelta y tuvimos que pernoctar en Castries, pero nos recomendaron la visita a un parque natural cercano (unos 10 Km.), con manantiales de agua caliente, cascadas y una lustrosa vegetación que merecían la pena. Luego supe que la isla tiene más ríos que dias el año y que es la isla con mayor nivel de precipitaciones de todo el Caribe. En otras travesias he pasado frente a ella pero no he vuelto a pisarla. Desde el mar, la vista del N. de Martinica, dominada por el Monte Pelado, siempre envuelto en nubes, y enseguida la Dominca, te absorbe durante media hora.
En Abtigua estuve recientemente, de crucero, pero desembarcamos en St-John para llevarnos enseguida a una de sus numerosas playas donde echamos la mañana y tras comer en un chiringuito volvimos a la ciudad, para ver la catedral y hacer algunas compras. Dicen que tiene también 365 playas (una por dia del año), pero en la que estuvimos, cuyo nombre o recuerdo de memoria, no me pareció gran cosa. Falmouth queda al sur, cerca de English Harbour, donde está el famoso Nelson's Dockyard. Por las postales y libros que compré, es una bahía estrecha y alargada, con mucho encanto. Allí está la playa de St. James Club, donde dicen que se ven los yates mas lujosos que surcan por aguas caribeñas, lo cual será por algo.
A MODO DE CONCLUSION: El crucero ofrece si no destinos novedosos, que ya hay pocos en el Caribe, puntos de atraque diferentes, que en el caso de Marigot (St.Martin), pueden representar más inconvenientes que ventajas; también la frecuencia de desembarco en lanchas, donde los pasajeros han de entrar uno por uno, con la consabida ayuda de la tripulación, puede convertir estas operaciones en largas y tediosas, salvo que el buque sea de pequeño-mediano tonelaje, como aquellos encantadores Reinaisance, que Pullmantur tuvo algún tiempo. Lo cierto es que también yo estoy buscando destinos diferentes en el Mediterráneo Occidental y por la misma razón me topé con la naviera, que nunca he usado. La otra alternativa, zarpando de Barcelona, es Windstar, que no acaba de convencer a mi mujer. Ya te diré si finalmente nos decidimos por Azamara, porque este año quiero ir a la isla de Elba.
Saludos,