Tras la comida, paseo hasta Sultanahmet, últimas fotos de la Mezquita Azul, y visita al Gran Bazar para las compras de última hora.
Lo cierto es que en este viaje apenas compramos nada -y ya es raro en mí

y sobre todo en Der Spion, pero la calidad de las falsificaciones dejaba mucho que desear.
Der Spion se recorrió el Gran Bazar intentando encontrar una réplica más o menos aceptable de un Levis 501 y no la encontró.
Los polos auténticamente falsos de La Martina y de Polo Ralph Lauren que en otras ocasiones habiamos comprado en el Bazar de Kusadassi, en Istambul brillaban por su ausencia, y los que habían eran burdas imitaciones que no merecían la pena.
Asi que tras recorrer el Gran Bazar de extremo a extremo sin apenas comprar nada, decidimos volver al Hotel, para darnos un baño turco y hacer las maletas, ya que al día siguiente nos recogerían a las cinco de la mañana en el Hotel para llevarnos al Aeropuerto.
Eran las siete de la tarde y los tranvias iban atestados de gente, por lo que llegamos al Hotel con el tiempo demasiado justo para disfrutar del Hamman ¡¡otra cosa pendiente para un próximo viaje!!
Asi que nos fuimos a cenar tempranito al restaurante del Hotel, dónde ya habiamos cenado la primera noche, y a dormir prontito para afrontar el madrugón al día siguiente.
Eso si, como no queríamos dejar tantas cosas pendientes para el próximo viaje, nos atrevimos a probar el licor típico turco, el Raki, una especie de anís con un montón de graduación, que creo que contribuyó a que cayesemos redondos en la cama en cuanto subimos a la habitación