Qué decir de Venecia que no se haya dicho ya.
Te atrapa nada más poner los pies en ella. ciudad bella entre las bellas. Mires donde mires, encontrarás una delicada fachada, un rincón encantador, un pequeño canal escondido o una ventana entrearbierta con unas bonitas flores en el alféizar. Calles estrechísimas y desiertas, placitas o campiellos, como le dicen elos, completamente sombreadas y tranquilas, y, como no, las calles principales que te llevan a las principales atracciones monumentales de la ciudad: Puente de Rialto, Plaza de San Marcos, Palacio Ducal, Puente de la Academia y su famosa galeria de arte. Estas ya con gran cantidad de turistas que van y vienen cámara en mano, inmortalizando un momento o un palazzo o el Canal Grande, con sus góndolas, vaporettos y barcazas que lo transitan sin cesar y que hemos visto reproducidos un millón de veces y no por ello menos bellos. En fin, no se que más deciros, pero creo que ya os habreis dado cuenta de que hemos vuelto encantados y enamorados de Venecia. Sin duda, cuando se presente la ocasión volveremos a ella.
Detallando un poco más nuestra corta visita, os diré que me fuí con un monton de información, itinerarios, consejos, recomendaciones, relatos de anteriores visitantes, mapas...... y que al final, lo que más consultaba era el mapa que nos facilitaron en el hotel y poca cosa más, ya que cuando consultaba algo de lo que llevaba, no acababa de dar con ello o nos perdíamos. Total que acabamos por seguir el consejo de algún forer@, cuyo nick no recuerdo ahora mismo, y que fué hacernos nuestros propios itinerarios en función de lo que nos apeteciera en ese momento.
Nos han quedado muchas cosas por ver, muchísimas, pero ha sido una visita muy tranquila, relajada y a nuestro ritmo. Yo diria que ha sido una primera toma de contacto que ha resultado fenomenal y muy agradable y nos ha dejado con la firme intención de regresar.
Dicho esto, mi consejo para futuros visitantes es que a pesar de toda la información y preparación previa del viaje, dejeis espacio suficiente para la improvisación y para un cambio de itinerario imprevisto. Es entonces cuando puede que os sorprenda la auténtica Venecia de los venecianos y tengais un atisbo de su auténtico dia a dia en una ciudad tomada por el turismo de masas.
No teníamos pensado utilizar mucho los vaporettos y pensábamos caminar, pero después del primer dia, compramos un billete de vaporetto de 48 horas que incluia el traslado al aeropuerto, y os puedo asegurar, que al final, lo amortizamos, pues llegábamos al final del dia, reventados. Hay varias opciones para estos billetes y primero es mejor tener claro de qué forma lo vais a utilizar y comprar el que más os pueda servir.
Nuestro hotel fué el Hotel Abazzia, en la primera caale a la izquierda, después de la chiesa degli Scalzi tocando a la estación de Santa Lucia. Anteriormente este hotel fue una abadia monacal y en su salón, antiguo refectorio de los monjes, todavia conseva el púlpito donde se leian obras religiosas durante las comidas de los monjes. Desayunábamos en el jardín, muy agradable por cierto. El desyuno muy correcto, con los panecilos y croissants recién hechos. También habia fiambre, cereales, fruta dulces, zumo, etc. El personal muy agradable y también he de destacar que estaba todo muy limpio, aunque nuestra habitación me decepcionó un poco, pues aunque daba al jardín, resultó bastante justita. El baño nuevo y moderno aunque no demasiado práctico. eché en falta un toallero al lado del lavamanos y el grifo de la bañera, sobresalia mucho de la pared, molestando para la movilidad cuando te estabas duchando. Son detalles menores, pero en general podemos decir que por ubicación y por relación calidad-precio en Venecia, estuvo muy bién. !Ah un detalle divertido! Si por casualidad vais a este hotel, no hace falta que os lleveis despertador. Las campanas de la chiesa suenan sobre las 7,30h AM y luego a las 8,30h. AM aproximadamente, aunque el domingo sólo sonaron alrededor de las 7,45 h u 8,00h AM de la mañana.
Además de las atracciones obligadas: Plaza San Marcos, Rialto, Academia, Santa Maria de la Salute, también visitamos la isla de San Giorgio Maggiore y subimos a su campanile (5 euros p/p). Las vistas son fantásticas, pero cuidado con los oidos. Sonó la campana cuando estábamos arriba, y casi se me cae la cámara del susto.Jajaja. La iglesia es fresca y tranquila y tiene un coro muy bonito. Dimos una vuelta por su marina, mientras esperábamos el vaporeto de regreso a la isla grande.
También visitamos Murano que no acabó de gustarnos demasiado, aunque creo que deberíamos de haber ido más al interior, ya que a la primera parada nos bajamos y aquello está todo muy encarado a la venta del típico cristal a unos precios prohibitivos. Como nuestra intención era comer en Burano, tomamos otro vaporeto y allí nos dirijimos. Nos gustó mucho más, parece de cuento y sus fachadas de colores són muy alegres.
Comimos en El Gato Nero, recomendado por alguien del foro. No estuvo mal, el pescado era fresco y el vino blanco seco de la casa que te sirven en una jarrita de 1/2 litro y fresquito, estaba muy rico. Su tiramisú de libro y aunque no es barato, resultó una experiencia agradable.
Regresamos a Venecia y estuvimos callejeando y viendo escaparates esperando a que anocheciera para ver la plaza de San Marcos de noche y dar una vuelta en vaporetto de noche también. Es bonito y romántico, pero se nota la crisis y eché en falta algo más de iluminación.
Dejamos de buscar los sitios recomendado para comer y comíamos donde más cerca nos pillaba, pues como eso dias hizo bastante calor, nos cansábamos de dar vueltas y desistimos, así que desde un restaurante cerca del hotel, hasta una pizzeria (muy buenas las pizzas)y algún self-service, los precios pueden variar desde los 40 euros los bufets, y la pizzeria, unos 50 a 70 euros los restaurantes y el de Burano subió unos 90 euros. También se puede comer porciones de pizza por la calle y hay algunos bares-cafeterias, con bocadillos y sandwiches. Las bebidas y refrescos en terrazas o interior, son caros, pero servian para hacer un descansito y para ir al baño. Nos permitimos el lujo de tomar un refresco en el Café Florian con los músicos de rigor y la factura astronómica, pero qué le vamos a hacer, era un capricho......
También encontré una tiendecita, que ahora seria incapaz de decir en qué zona estaba, donde compré las máscaras venecianas hechas por el señor de la tienda y con certificado de fabricación propia, aunque creo que en muchas de las tiendas también lo ponen. Este señor lleva haciéndolas más de 30 años.
No hemos subido en góndola, no hemos entrado en el Palacio Ducal ni en San Marcos ni subido al Campanille de San Marcos, eso queda para otra ocasión......seguro!
Mi valoración: no os la podeis perder, por poco que podais, id a Venecia, no os defraudará.
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