DEPRESIÓN POSTVACACIONAL
Siempre que terminaba un viaje me apetecía volver a casa. Este, junto con la luna de miel, ha ocurrido todo lo contrario; un viaje ES-PEC-TA-CU-LAR. El tener ya un contacto con el grupo antes del viaje me hizo disfrutar del crucero antes de partir y posibilitó que el primer día estuviera buscando a gente con dos relojes como un loco. Sí, ya lo sé, soy un desastre y se me olvidaron los dos relojes, pero veros a la puerta del windjammer hablando entre vosotros intentando averiguar quienes eran los organizadores fue digno del Showtime del crucero

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El primer contacto con vosotros fue maravilloso aunque un poco caótico con los currantes del barco preguntando y usando sus walkie talkies. A partir de ahí fue todo una balsa de aceite, con la excepción de la policia portuaria de Roma, incluso para localizar a Kleine, ninfa y 4valencianos.
Creo que todos hemos conocido muy buena gente dentro del grupo y, aunque todos formaramos nuestros grupos, siempre destacaré las dos reuniones del grupo después las excursiones, la de la foto en familia y la de la última noche cuando nos apostamos todo lo que había sobrado a la ruleta y posibilitó que las ganancias se inivirtieran, muy bien por cierto, en la compra de unas botellas de champagne.
No voy a empezar a recordar a todas las personas que conocí en el crucero porque alguna se me olvidaría, pero que sepáis que me encantó el gran ambiente que siempre reinó en todo el grupo y que todo esto propiciara que nos sintiéramos como en casa en cualquier rincón del barco.
Chicos, que me alegro de haber viajado con vosotros y espero poder veros en otra ocasión. Tal vez en otro crucero, que yo ya estoy mirando para el año que viene si mi mujer claudica y no me obliga ir a la Riviera Maya.
Un saludo; nos escribimos y nos vemos y que viajemos juntos en otra ocasión.
Jesús