Tallín, precioso, tiempo de sobras y caminando. En la recepción del barco instalan un puesto donde cambian por coronas estonas y por rublos. A las 16,30 lo retiran, pero si vuelves antes, puedes volver a cambiar lo que te ha sobrado.
Yo volví y cambié por rublos, pero los rusos reniegan de su moneda que no veas. Prefieren de todas, todas, los euros. [}

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San Peterburgo, como llevábamos la excursión contratada, todo facilidades.
Nada más anuncia por megafonía que se puede salir del barco, si eres de los primeros no hay nada de colas. Además, te encuentras al comité ruso de bienvenida (antes de la aduana) que toca para ti. El trámite de entrada es sencillo. Ya lo han explicado antes. La primera vez con fotocopia del pasaporte, vaucher y pasaporte. Esa fotocopia se la quedan. Te sueltan el tiquet rojo y hasta la vuelta en que has de presentarlo junto con el pasaporte. Las veces siguientes, sólo el vaucher y el pasaporte y vuelta a empezar.
Los puentes, por la noche, los elevan a partir de la una de la madrugada, ese día era más o menos la una y veinticinco. Es digno de ver
De Helsinki no puedo comentar mucho, porque pillé la excursión del barco. Fué el único día que lo hice, motivada por la salida del avión, que era al mediodía. Ibamos tan muertos que nos dormíamos entre parada y parada.
Nuestra salida con el avión se retrasó una hora y media proóximadamente, porque no les llegaba el catering. En ese momento, creo que todos ya estábamos "sobados".