Estuve en el Rondó Veneciano de la semana pasada y, aunque de forma un poco anárquica, iré dando mis opiniones.
La primera y más general es que la relación calidad precio es inmejorable y que no hay que preocuparse de nada, está todo organizado para que disfrutes.
Comentando algunas cosas que ya he dicho en otro hilos...
* Camarote: Nosotros estábamos en el 6080 (con ventana), que era muy espacioso (somos dos) y apenas tenía ruido y sólo un poco de vibración. Sobre los enchufes no necesitamos adaptador, aunque alguna noche los cargadores tuvieron que hacer cola pues sólo hay un enchufe útil (aparte del que está en el cuarto de baño).
* Excursiones - Atenas: Nuestro avión salía a las doce y pico y hubo tiempo suficiente para ver la Acrópolis con la excursión que ofrece el Zenith. De nuevo la organización fue perfecta, aunque la guía una lata.
* Excursiones - Venecia: También contratamos la de Murano-Burano y creo que fue una decisión acertada, pues el tiempo que teníamos era más o menos ajustado (hubo una hora y media de holgura hasta que salió el barco) y supongo que si nos hubiéramos tenido que desplazar por nuestra cuenta hubiéramos ido con cierto agobio. Además, la visita a la fábrica de vidrio merece la pena, tanto por la demostración del artesano como por el show del guía-vendedor, que te te hablaba de las bondades de su producto mientras daba vueltas en el aire a los vasos con baño en oro.
* Excursiones - resto: Por libre, sin dudarlo.
* Equipo de animación: Sosito, poco imaginativo, incluso cutre en ocasiones (lo del regalo sorpresa o lo del trivial fue penoso). El torneo de ping-pong lo tuvimos que jugar en partidos a siete puntos porque no había tiempo, además de un jaleo impresionante al mezclar los mayores con los jóvenes. Se salvaba la rubia brasileña (la de veinte años, no recuerdo el nombre), que era super divertida y animosa.
* Entretenimiento a bordo: Sin embargo lo sosito del equipo de animación no significa que no hubiera formas de divertirse a bordo. La verdad es que no nos aburrimos para nada.
* Música en directo: Por la tarde-noche hay hasta cuatro grupos tocando en diversos salones. Impresionantes los de Alegría Tropical, se les notaba que estaban muy rodados y los músicos y la cantante son buenísimos. La lástima es que tengan que tocar topicazos de los habituales para música de fondo, pero magníficos. También nos gustaron mucho el dúo de Danilo y Ricardo, que tocan canciones lentas a voz y piano, y el que canta es la caña, aunque de nuevo está encorsetado por el repertorio, pero no hay que perdérselos. Ah, y qué decir del brasileño de la banda Zenith, era como Bisbal pero en chiquitito.
* Shows nocturnos: Muy buenos, qué curre. No hay que esperar la calidad de un musical de Broadway, pero cumplen de maravilla. Además, aún me pregunto cómo se puede bailar en un escenario móvil.
Bueno, por ahora ya está, seguro que iré contando más cosas a medida que vaya echando de menos las vacaciones.