Limassol
Esta ciudad del sur de Chipre está situada en la bahía de Akrotiri del Mar Mediterráneo, junto a Nicosia, la capital del país. Limassol es la localidad más importante de la costa meridional. Exporta productos agrícolas, vinos, cromita, asbesto y ocre.
Al oeste de la ciudad se localizan las ruinas del castillo de Kolossi, donde se cree que el rey Ricardo I Corazón de León, pasó su luna de miel con Berenguela en 1191. Junto a ellas están las ruinas de la colonia micénica de Curium del siglo XI a. C.
Las ruinas de Amathus,
fundada por los fenicios en el 1100 a. C., están al este de la ciudad. Los griegos dan a esta ciudad el nombre de Lemesos, mientras que los turcos la llaman Limassol.
Avenidas amplias, hoteles de lujo, comercios y pubs nocturnos. De un lado el mar, del otro las montañas. Limassol, la segunda ciudad en cantidad de habitantes, es uno de los centros turísticos y comerciales más importantes de la isla. Creció exponencialmente después de la invasión turca en 1974 y se convirtió en el primer puerto de la isla, de gran actividad comercial y también turística. De allí salen los cruceros a Egipto, Israel y las islas griegas.
La historia de Limassol comienza con la llegada de Ricardo Corazón de León durante la Tercera Cruzada. En el castillo del puerto viejo de la ciudad, en 1191, celebró su casamiento.
Con el paso de los años, la ciudad se hizo conocer gracias a que se preparaba -y aún sigue siendo centro de producción- el vino de la Commandaría, tradicional de la isla. Este vino dulce y seco, el más antiguo del mundo en tener un nombre, era elaborado en el castillo de Kolossi por los Caballeros de San Juan de Jerusalén. La orden, fundada en Jerusalén, en 1080, tenía por función el cuidado de los peregrinos heridos en Tierra Santa y pronto se convirtió en una poderosa fuerza política que lideró las Cruzadas. Primero llegaron a Chipre y después el papa les regaló las islas de Malta. El castillo, que actualmente puede visitarse, es del siglo XII y luego se refaccionó en el XV.
Troodos Massif
Las montañas de la región de Troodos, al sur del país, resultan inolvidables. Popular por sus pistas de esquí y sus excursiones, Troodos está lleno de monasterios del siglo XV, aldeas que fabrican vino y senderos donde pasear tranquilamente.
El monasterio Kykkos, al oeste de Troodos, es el más conocido y el más turístico. Construido en el siglo XII, ha sido completamente restaurado y contiene un museo de iconos religiosos. Asinou es probablemente el más bellos de los monasterios de la zona, pero hay que realizar una larga caminata para llegar hasta allí. Pedhoulas, también al oeste de Troodos, es otro centro turístico a donde los visitantes acuden para ver la Iglesia de los Arcángeles.
Famagusta
Romántica por excelencia, y en tiempos una de las ciudades más ricas del mundo, fue el lugar donde Shakespeare se inspiró para su Othello. Sumamente rica en el siglo XIII y arrasada por el Imperio Otomano en el XVI, el barrio antiguo destaca por la permanencia de unas pocas iglesias.
La Catedral St Nicholas, ahora la Mezquita Mustafa Pasha, es un magnífico recuerdo de cuando la ciudad estaba en pleno apogeo. A pesar de que los sucesivos regímenes la han dañado, aún es un edificio de una enorme elegancia. Resulta curioso contemplar como el minarete se posa sobre una de sus torres en ruinas.
Otro de los atractivos de Famagusta es el Castillo de Othello donde, según la leyenda, fue el lugar donde Christophore Moro (gobernador de Chipre desde el año 1506 al 150 asesinó a su esposa Desdémona. También allí Francesco de Sessa, un soldado de oscura tez, realizó una ofensa cuyo resultado fue el destierro.
Península de Akamas y Polis
La península de Akamas, en la costa oeste, es uno de los lugares más salvajes y menos dañados de la costa chipriota. El paisaje lo forman un mosaico de rocas estériles y una exuberante vegetación, con una amplia variedad de fauna y flora, incluyendo algunas especies raras. Es un destino ideal para los amantes del senderismo, con una red de caminos que cruzan toda la península.
Polis es la única playa al sur de la isla que abastece a los viajeros independientes. Situada entre huertos de fruta y rodeada de un escenario espectacular, Polis constituye un perfecto punto de partida para explorar los alrededores de la zona. También es el lugar ideal para alquilar una bici de montaña, una moto o un coche.
Pafos
Muchas veces, encontrar tradiciones y costumbres a cada paso en las grandes ciudades es una tarea difícil. Producto de la globalización, los avances tecnológicos y el continuo desarrollo, lo propio de cada cultura, aquello que la diferencia del resto, queda oculto bajo un manto de similitudes. Pero correr el velo de lo cotidiano y sumergirse en otra realidad puede insumir, si se quiere, minutos.
En Chipre abundan los pueblitos de montaña, que se ven desde las rutas como colgados de las laderas y que no deberían dejar de visitarse.
Arodes, en la provincia de Páfos, es un testimonio vivo del pasado. La vieja iglesia en el centro, un improvisado barcito donde los hombres juegan backgammon y el inquebrantable silencio a la hora de la siesta. Las casas de madera están construidas al antojo, sin ningún orden, formando caminos curvados y otros sin salida. Las puertas antiguas, con pequeñas campanas, esperan por alguien que nunca llega. En los patios, el horno de barro sigue en actividad.
Los años pasaron, los jóvenes emigraron y sólo quedaron los habitantes con tantas décadas como historias por contar. Las mujeres parecen uniformadas, todas llevan largos vestidos oscuros, un delantal, botas altas y un pañuelo en la cabeza. Las vestidas de absoluto negro son viudas que deben mantener ese color en su ropa de por vida, aunque vuelvan a casarse. Cuando los hombres enviudan, no se afeitan por 45 días. A la vera de los caminos, muy cerquita de las pocas casas, las mujeres del pueblo trabajan la tierra. Despliegan su ancianidad con aires de juventud. Es una tarea ardua que se enorgullecen de realizar. Las mujeres son las encargadas de cultivar la tierra, los hombres las ayudan, sin que el frío o el calor sean impedimentos.