Buenas tardes ,pues por aqui en tirantes y manga corta,ya tenemos los 30 ytantos de nuevo ,que tal ha ido el dia,espero de lujo,Rosana muy buenos

,no nos has contado que tal tu gatito
Una monja iba caminando con un grupo de internas por un pasillo cuando, repentinamente, vio un hombre bien formado y desnudo, tirado en el suelo. Ella pensó que sus alumnas no debían ver aquello y decide sacrificar su pudor y castidad sentándose sobre él, tapándolo con su hábito. Al poco rato de estar sentada empieza a decir:
¡Ay, san Eloy: esto no lo había sentido hasta hoy!
¡Ay, san Alejo: se me esta encogiendo hasta el pellejo!
¡Ay, san Bartolino: siento que me orino!
¡Ay, Santa Marta: esto mide más de una cuarta!
¡Ay, san Federico: mira que esto es rico!
¡Ay, san Clemente: mira que esto está caliente!
¡Ay, san Iván: hasta las bolas se me van!
¡Ay, san Fernando: siento que me estoy mojando!
¡Ay, santo Tomás: siento que no puedo más!
¡Ay san Rosendo: ¿será que me estoy viniendo?!
¡Ay, san Bernabé: siento que ya acabe!
¡Ay, santa Canuta: después de esto me vuelvo puta!
Un indio se iba a casar con una chica blanca que casualmente se llamaba también Blanca. Por la diferencia de razas, la madre le dice a su hija: "No te puedes casar con ese indio."
Y la hija le responde: "Pero si yo lo amo, y el tambien me ama y nos vamos a casar."
La madre le dice: "si él de verdad te ama, dile que te compre todas las tierras del norte
y las ponga a tu nombre..."
La hija llorando va a contárselo al indio y le dice: "Mi madre dice que para poder casarnos debes comprarme las tierras del norte y ponerlas a mi nombre."
El indio le contesta: "Yo amar a Blanca... poder comprar tierras del norte y ponerlas a tu nombre."
Blanca va y le dice a su madre: "El indio me compró las tierras del norte, ahora sí nos vamos a casar..."
"Aún no, si ese indio te ama de verdad dile que también te compre las tierras del sur y las ponga a tu nombre."
La chica le cuenta al indio y el indio le dice: "Yo amar a Blanca, poder comprar
tierras del sur."
La chica va contenta y le cuenta a su madre y la señora muy desesperada, sin saber que hacer para impedir que se casen, le dice: "si en verdad te quieres casar con ese indio, su pene debe medir medio metro..."
Y la chica llorando le dice: "pero madre nadie en el mundo la tiene de ese tamaño", y su madre le responde: "¡entonces no te casas!"
La chica va y con mucha pena le cuenta al indio: "Mi madre dice que para casarnos tu pene
debe medir ¡MEDIO METRO!
El indio se queda pensando mucho tiempo... y finalmente le dice:
"Yo amar a Blanca... ¡PODER CORTARME UN PEDAZO!"
La mamá de Pepito estaba a punto de tener un hermanito. Un día Pepito entró cuando su mamá estaba desnuda y le preguntó qué era el pelo que tenía entre las piernas.
Ella respondió, "Es mi trapo de limpieza."
Semanas después la mamá tuvo a su bebé, y Pepito entró otra vez cuando ella estaba desnuda, pero en el hospital el doctor le había rasurado el vello púbico. Pepito le preguntó: "¿Qué le pasó a tu trapo de limpieza?"
"Se me perdió."
Pepito, tratando de ser útil, empezó a buscar el trapo de limpiar de su mamá. Unos días después Pepito entró corriendo adonde estaba su mamá, y le dijo "Encontré tu trapo de limpieza."
"¿Dónde lo encontraste?"
"Lo tiene la sirvienta. Está lavando la cara de mi papá con él."