Hola a tod@s;
Como ha habido alguna propuesta al respecto, deciros que estoy simplemente haciendo unas indagaciones de lo que costaría el segundo día que llegamos a BARI (07/07/2009) ir a visitar Alberobello.
Quedo a la espera de que me den precio.
Aquí tenéis algo de información.
Besos,
Jesús.
(*) No es seguro el hacerlo y una vez que me den precio pensamos que hacer.
Alberobello
La gran originalidad de Alberobello (55 km al sudeste de Bari) son, sin duda alguna, sus típicas construcciones, llamadas trulli, que caracterizan su centro.
Estas habitaciones, de origen muy antiguo (quizás megalítico), presentan, sobre una base cúbica o cilíndrica de color blanco, una cobertura cónica formada por anillos concéntricos de piedras calcáreas en seco.
Está ubicado a 466 km y unas 6 horas al Sur de Roma; y a tan sólo a 60 km y un poco más de 1 hora de Bari en la región de la Puglia. En solo un día se puede visitar. El coche se deja a la entrada del pueblo que se puede ver por completo a pie.
Lo clásico y significativo de este pueblito son las pequeñas casitas todas pintadas de blanco, de forma circular y techo cónico de piedra en color gris. Algunas tienen varios siglos de antigüedad y el conjunto le da al pueblo un aire de cuento de hadas. Estas casas se pueden alquilar y pueder resultar una grata experiencia. Los precios, si bien han subido los últimos años son bastante más bajos que en las zonas turísticas clásicas de Italia.
La gente es muy cordial y amable, el lugar tienen variadas tiendas de productos típicos que incluyen aceite de oliva, artesanías, trabajos en madera de olivo, licores y productos derivados de la almendras.
Como en toda la región de la Puglia, los “antipasti” o entrantes son muy recomendables ya sean de mar o de tierra.
En resumen es un lugar para no perderse si uno se encuentra en las cercanías por trabajo o placer, pero también un lugar al cual retirarse unos días a meditar en un “Trulli”.
Historia [editar]
Los orígenes de la ciudad se remontan a la segunda mitad del siglo XVI cuando, siendo un pequeño feudo bajo el dominio de los Acquaviva, condes de Conversano, comenzó a poblarse de campesinos que deseaban cosechar la selva (así llamada) fértil. Los condes autorizaron a los colonos para que construyeran sus casas a la piedra seca, esto es, sin cemento, para poder ser derruidas en caso de inspección regia. Esto se debía a la prammatica de baronibus, norma existente en el Reino de Nápoles desde el siglo XV, en cuya virtud el nacimiento de una aglomeración urbana exigía el pago del tributo; con la astuta propuesta se evitaba el impuesto. Así pudieron construir estas casas que podían configurarse como construcciones precarias, de fácil demolición.
Corría el año 1797 y un grupo de atrevidos alberobelleses, dada su precaria condición, se acercaron a Tarento para pedir auxilio al rey Fernando I de Borbón que los escuchó. El 27 de mayo de 1797 el rey emitió un decreto con el cual la pequeña población quedó libre.
Los trulli (trullos) [editar]
La historia de estos edificios tan particulares está ligada a ese edicto que exigía un tributo por cada nuevo asentamiento. Los condes exigieron que se edificaran las casas a la piedra seca, sin utilizar mortero.
Debiendo por lo tanto utilizar sólo piedras, los campesinos encontraron en la forma redonda con techo de cúpula autoportante, compuesto por círculos de piedra superpuestos, la configuración más simple y sólida. Los techos de abovedados de los trullos son embellecidos con pináculos decorativos, cuya forma está inspirada en elementos simbólicos, místicos y religiosos.
Estos eran realizados con la maestría lograda para la construcción del trullo y gracias a ellos se identificaba al artesano. Basándose en la calidad de la factura del pináculo se podía entonces identificar no sólo la habilidad artesanal del constructor sino incluso el valor de la construcción. Un mayor gasto en la construcción del trullo permitía individualizar, por lo tanto, las familias más pudientes de aquellas más pobres.
Por lo que se refiere a los símbolos pintados sobre los techos de los trullos a menudo asumían un significado religioso; a veces podían representar los signos del zodíaco. Pináculos y símbolos pintados forman juntos una especie de identificativo ciudadano, en cuanto que por largo tiempo Alberobello tenía negado el reconocimiento oficial por parte de los condes de Conversano.
El «Trullo Sovrano» [editar]
El trullo más grande del país es el llamado «Trullo Sovrano» (trullo soberano). Hecho construir por la familia Perta en la mitad del siglo XVIII, este edificio de dos plantas se ha convertido en museo y es posible visitar el interior, arreglado conforme el gusto de la época, reconstruido gracias a los testimonios de los más ancianos habitantes alberobelleses. Durante el periodo veraniego, el Trullo Sovrano aloja manifestaciones como espectáculos teatrales, conciertos de pequeñas orquestas o formaciones de jazz, veladas de cultura y poesía.
La iglesia de San Antonio [editar]
El trullo siamés
Iglesia de Sant'Antonio
Sobre la cumbre del rione Monti se encuentra la iglesia de San Antonio, también ella con forma de trullo.
Fue edificada entre 1926 y 1927 sobre un terreno donado por una ciudadana de Alberobello a los sacerdotes guanellianos.
La cúpula tiene forma de trullo y se integra perfectamente con los edificios que la rodean.
La iglesia tiene planta de cruz griega. La cúpula tiene 21 metros de alta. La iglesia ha pasado una completa restauración en el año 2004 que le ha devuelto su antiguo esplendor.
Artesanía [editar]
Hay diversos productos de artesanía elaborados localmente, que van desde el trabajo en hierro a la elaboración de cestos hechos con madera de olivo; desde el trabajo en piedra a la producción del típico vino joven y de aceite. Entre las especialidades gastronómicas locales se encuentran los dulces de almendras, las pettole, le cartellate y los amaretti. Además, los habitantes del lugar son célebres por su habilidad en el arte textil.