Dime como vistes y te diré quién eres.
El hábito no hace al monje.
Podemos tener ideas que difieran de nuestra época, pero tendremos que vestirnos de acuerdo con ella.
El vestido es el reflejo del espíritu y del sentido.
No os parece que una breve consulta a cualquier manual de urbanismo o de usos sociales, o en su defecto un sentido común normal o la educación suficiente para cualquier acto social, da respuesta al dilema; y ello, estando de vacaciones, en el trabajo o en cualquier situación corriente de la vida normal.
El término "cena de gala" es suficientemente explícito, máxime cuando no exige expresamente smoking o rigurosa etiqueta.
Que cada uno haga lo que quiera, en el meollo su corazoncito le dirá si tomó la decisión acertada.
Yo pondré en mi equipaje un traje de verano azul marino con camisa clara y corbata -que me quitaré o no según vea la situación-.
Saludos a todos.