Ya estoy en casa!!! He llegado de Nápoles ayer a las 23:00 a mi casa de Madrid. Lo primero decir que NO volveré a hacer un crucero en mi vida, el trato ha sido tercer mundista y encima mi marido ha pasado más hambre que un tonto. Salimos el 19 en el oceanic, y después de casi 3 horas de intensa cola para realizar la tarjeta de embarque, logramos subir al barco (Cuidado con las lipotimias, porque no te dan ningún tipo de servicio). Nos fuimos al camarote B109 y para nuestra sorpresa el 80% del personal del barco ni habla español ni conoce el barco, el chico que nos acompañó a nuestra habitación, no sabía donde estaba y nos tuvo dando vueltas por ese laberinto que es el oceanic, hasta que al preguntar a 4 o 5 personas ya dio con la susodicha habitación. El camarote muy pequeño y en la litera mi marido no cabía, así que tuvimos como pudimos que bajar el colchón al suelo porque si no era imposible moverse al estar casi pegada al techo, encima olía muy raro, desde luego interior abajo no aconsejo para nada. Después de ver la mini habitación, nos subimos a comer algo que ya teníamos al peque medio muertico de hambre, el servicio, fatal, para un café tuvimos que pedírselo a 4 camareros diferentes y esperar 20 minutos, ya cansados vimos que el barco iba con retraso, así q no zarpamos hasta las 8 de la tarde. El simulacro otro horror, nos tuvieron de pie con los chalecos más de 20 minutos en una sala sin aire acondicionado, y esta vez en serio el bajón me dio a mí, tuve que sentarme porque si no me hubiese caído redonda, vuelvo a decir que el trato era malísimo. La mayoría de la gente no vio zarpar el crucero, porque los tuvieron en la charla de las excursiones, eso sí, no penseis que retrasaron la charla para ver el barco zarpar, nada de eso, ahí encerrados en el salón broadway. Logramos zarpar y a mi marido le dio fiebre, al principio pensamos que era por el día tan horroroso que habíamos pasado. Al día siguiente llevamos al peque a la guardería, (de lo mejor q tiene el barco) y paseamos un poco, ni que decir q tiene q el barco necesita unas reformas´.... Mi marido seguía con fiebre y al día siguiente le habían empezado a salir unos granitos ¡¡¡¡Varicela!!!, fuimos al servicio médico del barco y allí confirman el diagnóstico, así que recluyen a mi marido en el camarote y nos dicen que lo más probable es que no pueda bajar del barco ni salir del camarote en todo el crucero. Nosotros empezamos a protestar, y nos pasan a un camarote al lado de la enfermería que sigue siendo igual de pequeño que el anterior y eso que era el C031 (supuestamente interior superior), con los muebles igual de hechos polvo. Aquello era una ratonera, mi marido deprimido, porque en la habitación apenas sí había espacio para moverse y el trato era malísimo, sin contar la enfermera, absolutamente nadie vino a ver como estaba. Yo fui a comer con el nene, y en el restaurante después de 10 minutos sin atenderme ni darme si quiera una botella de agua para el chiquillo y ya cansada, voy abajo a ver si creen que es normal que sabiendo que mi marido está enfermo a mí me traten así. La respuesta, es que el camarero estaba ocupado porque el barco iba lleno de gente. ¡Pues que bien!, después de disculparse me atendieron bastante decentemente, y al llegar a la habitación mi churry ya había comido. Dijimos en todo momento que nos queríamos ir del barco, y al principio no nos dejaron. El colmo fue, a la noche, a eso de las 7 pusimos el cartel de por favor hagan la habitación (ya casi no nos quedaba agua, y mi churry tenía que tomar una medicación), a las 10 volví y ni siquiera habían pasado por allí, llamamos supercabreados y en media hora vinieron, vuelvo a repetir que nunca jamás en ningún sitio que hemos ido nos habían tratado tan mal. Al día siguiente amenazé con denunciar al barco si no nos dejaban bajar, y eso sí funcionó, porque bajamos en Nápoles, eso sí, nos cobraron 180 euros en concepto de propinas, que para mí, no se merecieron en ningún caso, y no os creais que nos ayudaron a nada, que va! ellos cobran y les importa todo una mierda. Logramos bajar en Nápoles y nos cogimos un hotel 4 estrellas con vista al mar que era una maravilla. El trato excelente, la habitación impecable, allí estuvimos hasta el martes que nos volvimos a España cuando un médico dio a Joseba el check Fly. Al final, logramos ver Italia, alquilar un coche y pasar unas vacaciones como es debido. ¿Un crucero? Para consejo mío NI SE OS OCURRA, como te pase algo, y sobre todo con nenes la llevas clara.... Por cierto, a mi marido jamás le preguntó nadie si tenía hambre o no y si no es por mí, ni bebida le traían....