He entrado en este foro de Iberocruceros para saber si alguien había efectuado ya alguna observación o queja respecto a lo ocurrido en el crucero que este mes de noviembre he hecho a bordo del “Grand Holiday”, con la intención de aprovechar un tema ya abierto para añadir mi opinión al respecto. Pero no he encontrado nada todavía. En cambio sí he descubierto este reportaje del maestro
Keltic, sobre su también reciente estancia en el barco.
Lo he leído con gran atención. Como siempre en sus escritos, se dan las condiciones más interesantes para que un trabajo sea de provecho para sus lectores: claridad, amenidad y concisión.
Pero detecto discrepancias, cosa normalísima, claro está. La principal, al leer en el segundo párrafo una transcripción de las declaraciones del nuevo director general de Iberocruceros. Como contradicen abiertamente mi última experiencia de viaje con la compañía, no puedo resistir la tentación de intervenir.
Se trata de la citación sobre la vocación de orientación claramente española de Iberocruceros. Indiscutiblemente lo ha venido siendo, y yo mismo lo he podido constatar en los cinco cruceros que anteriormente había hecho con esta compañía. Tanto por la gastronomía como en el tipo de espectáculos o la animación podía afirmarse que Iberocruceros estaba enfocada a las preferencias del cliente español.
Pero después de mi último crucero ya no lo veo tan claro, si lo que me pasó viene ocurriendo también en algunos o en todos sus cruceros.
Me explicaré: solicité tener primer turno de cena, como hago siempre que viajo con Iberocruceros y a diferencia de cuándo lo hago con las demás compañías de horarios más “europeos”. Y ello debido a que comprobé que en Iberocruceros si coges segundo turno puedes acabar saliendo del comedor más allá de las once de la noche, que considero es demasiado tarde. Hay que señalar que el servicio de mesas no es especialmente rápido y que entre plato y plato puede trascurrir un tiempo variable, que en ocasiones es considerable.
Pues bien, como la adjudicación del turno de cena solicitado no está garantizada, no me extrañé de encontrarme con que no habían satisfecho mi demanda de tener primer turno y, siguiendo las instrucciones para efectuar cambios, acudí el primer día al restaurante asignado con la intención de solicitar al “maître” la posibilidad de cambio de turno.
Podéis imaginar mi sorpresa

cuando la contestación a mi petición fue que no era posible complacerla debido a que
TODOS LOS ESPAÑOLES ESTÁBAMOS ASIGNADOS AL SEGUNDO TURNO DE FORMA SISTEMÁTICA, para poder satisfacer adecuadamente a la masiva presencia de pasajeros de nacionalidad inglesa en el barco, para los cuales se había reservado el primer turno. Y la explicación de tan extraña decisión era la siguiente:
el espectáculo teatral diario ligado al turno de cena y correspondiente al primero de ellos estaba destinado a ese público inglés y era distinto del que se representaba para los del segundo turno. Por ejemplo, no tenía ni los monólogos humorísticos de El Club de la Comedia ni otras actuaciones que tuvieran la necesidad de comunicación hablada en español.
Luego supe por los propios pasajeros ingleses, con los que tuve el placer de dialogar ampliamente durante los quince días que duró el crucero, que Iberocruceros había hecho una publicidad masiva en los “newspapers” con la intención de captar clientes de dicha nacionalidad, ofreciendo unos precios muy competitivos y incluyendo los viajes de ida y vuelta desde Gran Bretaña hasta el puerto de Barcelona.
Conclusión: no sé si tiene actualmente mucho sentido, o incluso si no es propaganda engañosa, hacer gala de ser una compañía de "orientación netamente española" si, como es el caso, en los barcos de Iberocruceros se va a generalizar, y además sin anunciarlo previamente, que sólo uno de los turnos de cena permite asistir al espectáculo teatral que se realiza en idioma español.
Para no aburrir demasiado, dejo los comentarios a los demás aspectos del crucero para otro momento.