Ya regresamos de este fabuloso viaje y del estupendo crucero que durante dos semanas nos llevó por algunos de los archipiélagos más remotos del
Pacífico Sur. Un viaje en total de 23 días de duración que podrían parecer mucho, pero que en realidad han pasado volando. A pesar de la paliza de aviones y de la tira de horas que lleva llegar a las antípodas desde España, merece absolutamente la pena porque cualquier atisbo de cansancio desapareció como por arte de magia en el momento que nuestros ojos contemplaron la estampa de la
Bahía de Sydney con el
Harbour Bridge y
la Opera House en un primer plano. Cinco días en
Sydney que nos dio para conocerla en profundidad, y sobre todo con tranquilidad, teniendo en cuenta el gran tamaño de la ciudad. Aunque también es verdad que el centro es muy agradable de caminar y si el hotel está bien situado es posible patearse la mayoría. Si no los taxis no son demasiado caros, que debe ser lo único en esta hiper cara ciudad. El dejar el invierno en
Europa e irse al verano, en este caso al verano austral, es una sensación maravillosa. Pero ojo, porque el sol en
Australia no quema....MUERDE. Hasta con el cielo cubierto notas en la piel como pequeñas pinchadas de los rayos infrarojos supongo. Así que todo el día con protección de factor 50, y aplicándolo varias veces al día. Pero bueno...molestias menores cuando se está de vacaciones
En relación al crucero, éste ha ido de maravilla en líneas generales y también lo hemos disfrutado un montón. La calidad de la restauración de cenas y comidas, el servicio de nuestros camareros de restaurante y de los bares, y cómo no, la de nuestros house keeping que mantenían nuestro camarote en perfecto estado de revista, ha estado en la línea de nuestros otros cruceros en
Holland America. Y además en este hemos probado el restaurante "Le Cirque" que disfrutamos mucho. La verdad que la tripulación indonesia y filipina suele ser de lo más amable, atenta y servicial. Otro cantar es el personal del front office que parece que a veces los buscan por estirados y poco eficientes, algo a lo que estamos habituados en la mayoría de las compañías. Lo que si que ha resultado curioso es como
Holland ha adaptado varios aspectos tanto organizativo de horarios, como de incorporar platos de gastronomía local australiana para dar satisfacción al pasaje mayoritario que lógicamente era australiano. También nos pareció curioso, que a pesar de la fama de fiesteros y broncas de los australianos, el crucero fue bastante tranquilo, pero con una media de edad no muy elevada. Más adelante me meteré más en profundidad.
La ruta...las escalas de este crucero, y tal como preveíamos, han resultado maravillosas. Es más, creo que superaron ampliamente nuestras expectativas, sobre todo las escalas en
Nueva Caledonia y sobre todo en
Vanuatu. En esta última la gente de estas islas nos han demostrado que, aparte de ser considerado como el país con las gentes más felices del mundo, también son de las personas más nobles y puras de las que hemos conocido hasta la fecha.
Fiji resultó más de playa, y en ellas nos dedicamos a bucear...y fue increíble. Era como estar dentro de un gigantesco acuario, con peces payaso, pez ballestas, peces ángel, medusas, enormes estrellas de mar, coloridas colonias de corales, grandes bandadas de diferentes especies tropicales con colores imposibles y hasta.....tiburones de arrecife. Inolvidable sin duda.
Iré subiendo las fotos y los relatos poco a poco y a medida que pueda. Como tengo muchas fotos, en
Sydney y los alrededores lo haré en varias porque si no no me caben las fotos. Y este es el primer relato de Sydney que fue la toma de contacto del primer día, que aunque estábamos cansados, la emoción podía más que el propio cansancio.
SYDNEY descubriendo la Opera House
Así que el que dude en visitar esta parte tan lejana del mundo, que no lo dude, merece la pena de verdad, y hasta los vuelos al final no fueron tanta tortura, aunque si muy pesados. Pero no queda otra