En la A (cubierta 0) podremos encontrar el espacio dedicado para abordar los Tenders y el desembarque a puerto en las escalas. El procedimiento de tenders muy rápido, con los cuatro tenders que lleva el barco disponibles. En nuestro caso nos dieron el número 6 y a las 9:30 estábamos en tierra, y el desembarque había empezado a las 9:00. Otro detalle Premium, cada mañana antes del desembarque y la tarde anterior tienes a tu disposición una guía de puertos, una persona con la que charlar y preguntarle sobre recomendaciones sitios a los que ir, que hacer o visitar si no has reservado las excursiones que ofrece la naviera. Además, la primera noche dejan en tu camarote un cuaderno de unas 10-12 páginas con la información y planos de todos los puertos donde puedes consultar o buscar información básica del puerto a visitar.
El Lower Promenade (cubierta 3) es el espacio dedicado al paseo y donde se celebra el “On deck for the cure” un evento para recaudar fondos para una asociación americana que trabaja con mujeres afectadas por el cáncer de mama. Aquí otra diferencia que encontramos con las otras navieras que conocemos y es la participación de la gente con estas actividades solidarias sabemos que Royal esta con la Make a Wish Foundation y Pullmantur colabora con Ayuda en Acción en programas de educación y nutrición infantil, pero Holland ha conseguido recaudar más de 3 millones de dólares con esta actividad a lo largo de los últimos tres años y esto para mi si da la idea de una naviera que busca que tengas una experiencia personal con cada actividad.
En el Promenade (cubierta 4) encontramos entorno al atrio central todo lo relativo al Guest Services (galería de fotos, Front Office, oficina de Excursiones…) Además a popa tendremos: Wine’s Bar (un espacio destinado a la cultura y la degustación del vino que no vimos operativo), Centro de Cocina (donde pudimos asistir a unas clases de cocina sobre recetas “noruegas” y que también funciona como cine donde todos los días tienes uno o dos pases de películas con palomitas y que una de las noches sirve de comedor para un grupo reducido de personas que junto a uno de los chefs elaboran y comen algo así como 7 platos), el Pinnacle Restaurant (la estrella gastronómica de la flota y que en esta ocasión no hemos probado, algo hay que dejar para futuros cruceros), las Cocinas (que pudimos conocer y es otro de los detalles Premium, puertas abiertas, nada de pagar 150 USD por un tour a las instalaciones del barco; se organizan paseos por las cocinas o el backstage del teatro para conocer esa parte que no vemos nunca). Y cerrando la cubierta, el restaurante dedicado al turno libre. Esta vez hemos optado por este formato de cena y la verdad que no hemos tenido ningún problema, cada noche llegábamos y nos sentaban sin esperar; es cierto que el primer día preguntamos si era necesario reservar y nos comentaron que a partir de las 21 nadie llegaba. Así que desde esa hora podríamos entrar sin problemas y así lo hicimos, cenamos cada noche solos en mesas de 2, de 4 e incluso de 8, casi siempre en los ventanales de popa por lo que fue un verdadero placer. La nota menos positiva quizá sea la gastronomía, y seguramente porque las expectativas eran muy altas, al tratarse de una Premium; pero creemos que los menús de RCCL no tienen nada que envidiar en cuanto a diversidad y elaboración. Eso si un par de excepciones a este comentario, Holland ha mantenido, de momento, el Surf and Turf el plato de langosta y solomillo (que según comentáis los expertos por el foro ha ido desapareciendo de las navieras con los recortes y batalla de precios para atraer nuevos cruceristas) y además el menú de cada noche ha sido elaborado por un chef de trayectoria y reputación en el mercado americano, lo que quizá le da ese punto de diferenciación.
Ya en la cubierta 5, el Upper Promenade, donde de proa a popa encontramos: el teatro (también presente en la 4), el ocean’s bar, el casino, las tiendas y el mix bar (donde pasamos buena parte de las tardes-noches escuchando al piano man Kevin y jugando con las mesas digitales), la biblioteca y explorers’ café (donde además de algo de picoteo hasta las 22 podías encontrar los cafés más elaborados), el explorers’ lounge (lugar dedicado al cuarteto de cuerda que cada noche ameniza al pasaje más tranquilo y, cerrando la popa, la planta alta restaurante, dedicada al turno fijo de cenas pero también el lugar donde desayunamos cada mañana y donde también acudimos al Royal Dutch Tea y al Indonesian Tea, dos de los “momentos clásicos” de los cruceros con Holland y que uno tiene que experimentar

. En cuanto al ocio, ya que estamos hablando de la cubierta más dedicada a ello, comentar que se echa en falta la frescura o naturalidad de otras navieras, o la grandiosidad de espectáculos de otros barcos más grandes y con más recursos técnicos en sus teatros. No obstante el ocio está adaptado a su público preferente y por tanto bien identificado y diseñado para su disfrute.