Tras el almuerzo tocó baile en la disco con Peppa.
A las cuatro tuvimos que llevar a Daniela al Squok Club, ya que la tenían que arreglar para Princesa. Ella no se perdió nada porque en la tarde anterior también fue al cine 4D con el Squok, por 4,5€ por niño.
Nosotros aprovechamos para volver a preparar las maletas y pasar por la tienda de fotos para recogerlas mañana. A ella mientras le maquillaron, le pintaron las uñas, los ojos, los labios, le pusieron el vestido y su corona, también tenía una sesión de fotos con dos incluidas. La convirtieron en una pequeña y guapísima princesita. Sobre las 5 y media desfilaron por todo el barco y después fueron a merendar con el capitán en el restaurante Costa ¡nosotros no pudimos ir y la niña sí!
Esa tarde nos tocó arreglarnos pronto ya que a las 8 y cuarto tenían las princesas el gran baile con su amado príncipe (que se supone que por ahora soy yo, ya veremos el día de mañana) en el Grand Bar Palatino ante todo el barco. Fue muy bonito porque presentaron a las princesas una a una y a los papás nos dieron una rosa para que se las diéramos antes del baile. Lo prepararon tan bien, con tanta historia y delante de tanta gente que estaba más nervioso que el día de la boda, fue muy emotivo y eso que a mi no me gustan estas historias, pero los padres hacemos de todo por los hijos.
Tras el baile a ella se la llevaron para cenar con el Squok Club, mientras que nosotros bajamos al restaurante y comenzamos ya a despedirnos de nuestras nuevas amistades. Ya se respiraba el ambiente agridulce de la última noche, felices con el viaje pero con pena de que se acabe. De la cena fuimos a tomarnos nuestros últimos cócteles, recogimos a Daniela del club y corriendo a la habitación para quitarnos la ropa de gala y guardarlas en la maleta, que se la llevaban ya.
Pues ese fue nuestro tranquilo día de navegación para volver a casa relajados de unas tranquilas vacaciones en crucero.
CONTINUA...