Domingo 11/9/16. CÁDIZ.
Cádiz para nosotros era como estar en nuestra casa, sólo nos separa 180 km. Es una ciudad vecina de la que no nos cansamos de visitar. Es única, ya que es casi una isla, sólo conectada por un brazo de tierra al continente.
Cádiz es una ciudad milenaria, dicen que la más antigua de Europa, por la que han pasado multitud de pueblos que han dejado como herencia una gente amable, abierta, marinera y con un habla y una gracia especial. Ciudad que fue puerta de América y donde se promulgó en 1812, mientras el resto del país estaba bajo tropas napoleónicas, la primera Constitución Española, “La Pepa”. Nombre que lleva su nuevo e impresionante puente sobre la bahía. También llamada la “Tacita de Plata” o la “Habana chica”. Ciudad para perderte por sus callejuelas, disfrutar de sus playas y saborear sus cucuruchos de “pescaito frito” bañados por la luz del sur de Andalucía.
Hoy no llevábamos ninguna ruta preparada, solamente bajamos para pasear tranquilamente por su bonito casco antiguo. Hacía tiempo que no volvíamos a Cádiz, y la encontramos preciosa, limpia y muy cuidada. El barco atraca en pleno centro, así que tienes todo muy a mano. Cuando llegues a Cádiz no puedes perderte visitar su catedral neoclásica, la animada plaza de las Flores con su mercado de abastos al lado, el Gran teatro Falla, donde se celebra la final de los Carnavales, la Torre Gavira, y las playas de la Victoria y la coqueta playa de la Caleta, a demás de pasear por sus barrios más tradicionales el Pópolo y la Viña.