Menú del Chef Barbieri.
También te ofrecen un menú infantil para los niños, pero para 10 noches era un poco repetitivo: sopa de verduras, hamburguesas, perrito, plato de pasta, nuggets, fingers de queso, varitas de merluza o filete empanado y de postre fruta, gelatina o helado. Muchas noches Daniela pedía platos del menú de adultos por variar un poco.
Nosotros tomamos vino en la cena. Probamos el tinto, el blanco y el rosado que entran en el T.I. y en general estaban bien, tampoco para tirar cohetes, pero buenos para acompañar la comida. Ya sabéis que en los cruceros los vinos son tremendamente caros, no somos grandes expertos, pero creo que estos cumplían su misión (recuerdo que con Royal pagábamos por botellas de tinto treinta tantos euros por vinos de 3 o 4 euros en el super ¡eso sí, de California!).
Otra cosa que he recordado es lo estricto que son con las tarjetas a la hora de pedir con el T.I. Te piden 1 tarjeta por bebida. Nosotros éramos 4, pues 4 tarjetas. El primer día te lo perdonaban, pero te decían: " Señor, próxima vez, 2 bebidas 2 tarjetas ¿ok?".
Y otra cosita que recuerdo es que en los 11 días de crucero sólo me pidieron una sola vez la tarjeta al pedir un vaso de agua. No llegué a enterarme si es que pasaban de pedirme la tarjeta por un vaso de agua o se lo daban a todo el mundo gratis (por cierto en Copenhague pedíamos "mineral water" para los niños y les ponían una jarra de cerveza llena de agua del grifo a unas 5 o 6 coronas, a 70 céntimos).
El servicio de cena fue rápido, los camareros eran muy eficientes. Tanto que la mayoría de las veces no me dejaban ni tiempo para leer la introducción del menú de la zona de Italia que tocaba esa noche. Como ya conté, las cenas fueron muy amenas y agradables con la familia con la que compartimos mesa, además los niños se hicieron amigos desde la primera noche y lo pasaron muy bien entre ellos.
Mañana Amsterdam...